-Buenos días periodistas.

-¡Buenos dííías Maeeeestroooo!

-Vayan tomando asiento, guarden los cuadernos y saquen los grabadores que vamos a comenzar con la Conferencia de Prensa. El que no haya traído grabador que comparta con el compañero que esté sentado al lado. Cuando terminen tienen que hacer una redacción con el título “La sorpresa que me llevé el día que…” y hacen un dibujito en la misma hoja.
A ver… el de camisola azul…tú ¿qué parte de “guarden los cuadernos” no entendiste? ¿Quién empieza primero? Tu …¿cómo es tu nombre?

-Alberto de Radio Fórmula de Veracruz México. Maestro: mi pregunta es ¿le gustó cómo hizo el partido?

-No le entiendo la pregunta, debería aprender a formular mejor las preguntas. ¿Su madre está al tanto de cómo hace las preguntas? A ver, esfuércese un poquito más y hágala otra vez.

-¿Si le gustó como planteó el partido, maestro?

-Nada igual, les aseguro que no hay nada igual a nosotros- les dije a mis nietos que vinieron a ver el partido a mi casa. Escuchen, atiendan esto:
Maracaná, el loco que la picó, el Negro Jefe, el 30, las salidas de Manicera, los relatos de Solé, Peñarol y Nacional Campeones de América y el Mundo, Colombes y Ámsterdam, Mazurkiewicz atajando hasta el viento, las quince Copas América, el megatónico remate, el Lucho y el Enzo, la garra charrúa y mucho, muuucho más ¿entienden?- les dije y ellos sentaditos a mi alrededor me miraban y atendían cada uno de mis cuentos.

-Empieza el partido abuelo-dijo Mateo sentándose en un banquito a mi lado y mirándome desde allí abajo- Estamos muy nerviosos con todo lo que nos contaste.

-¡Nooo! ¡Cero nervios!Estamos sobrados. Tranquilos- les dije. Esto es como hacer un trámite en la intendencia (de Tokio), ustedes no se dan cuenta porque son muy chicos, pero el abuelo ha visto mucho futbol ¡Mírenle las caras de susto que tienen!! ¡Aguante la celeste!! ¡Cavaniiii dales un autógrafo, Cavaniii! Mirá, quieren intercambiar camisetas antes de empezar, nunca estuvieron tan cerca de las estrellas. ¡Nos quieren tocar, nos quieren tocar!

Yo soy de un país que abre con el último ciclista y cierra con el primer jazmín.

En mi país se respira el mejor aire del mundo, cada niño tiene una computadora y un ex guerrillero es el Ministro de Defensa.

Mi país es suavemente ondulado (diría que no tuvieron tiempo de plancharlo), sin montañas ni fosas, sin desiertos ni selvas, sin terremotos ni maremotos… pero con casi un millón de motos que entre la noche del viernes y la mañana del lunes deja cada año 300 o 400 padres deshijados.

En mi país cantan las bandas en un velódromo, presentan los escritores sus libros en un mercado agrícola, construyen los empresarios un shopping en una cárcel, bailan los veteranos en un hipódromo, rezan los evangelistas en los cines, comen los montevideanos en un mercado junto al puerto y pastan las vacas en las vías del ferrocarril.

Nuestra Agencia CAMPO DE MARTE (Agencia de Publicidad- Productora de Contenidos- Desarrolladora de Software) está trabajando en una serie de productos innovadores en distintas ciudades.
Uno de ellos es un museo con características especiales.
Se apoya en el mismo concepto que otros emprendimientos en los que hemos trabajado (El Código Blanes, El Sueño de San José, etc.): “…rigurosa investigación histórica, creación de relato novelado y comunicación a partir de plataformas digitales”.

Mientras Juan Carlos Barreto (Director de Cultura de San José) trabajaba en torno al Museo de la Identidad Maragata, nosotros en Campo de Marte desarrollábamos el primer MADU (Museos Aumentados del Uruguay).
De la fusión de ambos proyectos nace este Museo de la Identidad Maragata que presentamos hace unos días junto al Intendente de San José Sr. José Luis Falero en aquella ciudad.
El MADU-MIM será inaugurado en los próximos 90 días y pondrá a disposición nuestros acontecimientos históricos a través de los últimos adelantos tecnológicos.
En este caso será la obra y la vida del plástico maragato Hugo Nantes que se instalará en la bóveda del subsuelo del Espacio Cultural San José.

Es una experiencia tecnológica que permite zambullirse en la historia.
La bóveda se transforma en una cápsula de tiempo y espacio usando los últimos recursos tecnológicos. Una de las técnicas a usar es el mapping que es la proyección volumétrica con aparatos de última generación para transformar la sala y hacer posible esos viajes. Otra técnica a utilizar es la Realidad Aumentada por el cual el espacio se transforma en un museo clásico con cuadros del artista con la posibilidad de interactuar con la obra por medio de dispositivos como las tablets.
.
Nuestra intervención finalizaba diciendo:

• Es un viaje al Machupichu de la mano del pincel de Hugo Nantes y son las largas matinés del cine Artigas.
• Es Hugo pintando sobre los canales de Venecia y es una noche calurosa de estudiantina.
• Son las cholas bolivianas en la estación y es Saltoncito relojeando una mesa de truco.
• Es un tren de alta velocidad en Europa y es la motoneta del cura Rogelio.
• Es una pisada de Suarez y es una atajada de Nantes.
• Son las charlas de un café en Montmartre y una tertulia interminable en la Cafetería París.
• Es La Bohème en el Colón y Vieja Viola en el Recreo Sambarino.
• Es el New York Times y es El Pueblo y Los Principios.
• Es la RAI, la BBC y es Tatita en la vieja 41.
• Es el violín de Becho y es el violín del Chiche.
• Es Paco de Lucía y es el Profesor Ulián.
• Es Mandela y es el negro Almada.
• Es Omar, es Jaime y es Abel.
La excusa: la tecnología.
El vehículo: nuestra gente.
La razón de ser: recuperar nuestros espacios, defender la identidad, rescatar el acervo histórico cultural, reconsiderar los valores que formaron nuestras ciudades y nuestras naciones.
Poner en valor a nuestros vecinos.
El privilegio de saberse maragato.
Un ancla para la identidad.
El derecho a morir donde nacimos.

Uruguayos Incoherentes, el regreso. (o como reírnos de nosotros mismos)

En mi país se respira el mejor aire del mundo, cada niño tiene una computadora y un ex guerrillero es el Ministro de Defensa.

Mi país es suavemente ondulado (diría que no tuvieron tiempo de plancharlo)

Sin montañas ni fosas, sin desiertos ni selvas, sin terremotos ni maremotos… pero con casi un millón de motos que entre la noche del viernes y la mañana del lunes deja cada año 300 o 400 padres dehijados.

Yo soy de un país que abre con el último ciclista y cierra con el primer jazmín.

Por eso no tenemos ningún feriado de ninguna batalla entre noviembre y marzo… porque en esas fechas siempre hizo mucho calor para que la gente anduviera peleando.

Por eso nuestros diputados y senadores se aflojan el nudo de la corbata por un tiempo… porque son inteligentes, porque tienen tanto seso, que al final tienen receso.

Por eso el fútbol se congela en pleno verano y después suspendemos los partidos en invierno porque la pelota no pica en el agua, porque los rayos caen cerca o porque el granzo le partió la cabeza al juez (¡y andá a sancionar al que tiró la piedra!)

Por eso, para que los uruguayos nunca perdamos el juicio en esas fechas, hemos creado una de las ferias judiciales más largas del mundo.

Por eso las túnicas con moñas y los uniformes liceales duermen en los estantes por un tiempo… porque hay que prepararse para las vacaciones de invierno y de primavera, para los feriados, para las santas semanas criollas, para los paros; o como decía mi tía: “levantate nene, que se te hace tarde para dormir la siesta”.

En mi país cantan las bandas en un velódromo, presentan los escritores sus libros en un mercado agrícola, construyen los empresarios un shopping en una cárcel, bailan los veteranos en un hipódromo, rezan los evangelistas en los cines, comen los montevideanos en un mercado junto al puerto y pastan las vacas en las vías del ferrocarril.

En mi país el presidente vive en una modesta chacra, dona el sueldo para hacer viviendas, planta flores, es austero hasta en las patas de su perra, maneja un Fusca que no vende ni por un millón de dólares y lucía una compañera flaquita.

Dicen los sicólogos que cuando uno empieza diciendo “Mirá, no te voy a decir que…” es porque lo va a decir.

Negación.

Si arrancás diciendo “mirá no te voy a decir que mi mujer es insegura” tá macho, lo dijiste, ahora no aclares que oscurece. Eso era exactamente lo que querías decir.

Yo no voy a decir que antes vivíamos mejor sin tantas compras.

Lo que digo es que a veces se me ocurren ideas raras, como que un día todos estábamos tranquilos, regando la quinta, durmiendo la siesta, volviendo temprano del trabajo, jugando con los gurises o conversando con el almacenero y vino un tipo y nos vendió una heladera.

En realidad nos vendió la felicidad.

-¿Te parece che?

-¡Sí loco, daaale! Hace mil años que no salís a ningún lado. Es ahora o nunca, si no enganchás una mina un 24 de agosto no la enganchás nunca más. ¿Qué vas a esperar macho? ¡Ya pasaste los 50!

Lo que me preocupaba un poquito era que no tenía claro como ir vestido.

En realidad el único dato que tenía era que se trataba de una noche de recuerdos o algo así.

No sé de donde saqué que sería bueno ponerme “algo de época”

Cuando yo era chico los más viejos de mi barrio se llamaban Nepomuceno, Cipriano y Bonifacio.

Los colchoneros, los hojalateros y los afiladores tenían nombres como Casimiro, Nicasio y Epifanio.

En cambio nosotros -los niños de mi cuadra- nos llamábamos Mario, Jorge, Eduardo, Gustavo, Daniel y Juan.

Las abuelas también se llamaban distinto: Clotilde, Josefa y Adela.

Hay que aguzar el ingenio.

Hay que uruguayizar más a este país.

Cuando un tipo pone una vidriería y le va bien, hay que ir corriendo a ponerle otra al lado, y otra, y otra … hasta que quiebren todos.

Cuando un tipo vende pasteles y tortas fritas, hay que salir a vender tortas fritas y pasteles hasta dejarlos fritos.

Cuando un tipo vende hongos o piñas en la ruta, todos tienen que ir a vender hongos y piñas, hasta que al tipo le salgan hongos en los pies y se agarre a las piñas con los otros.