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AQUESTS BOJOS QUE CORREN (Versión en catalán)

30 abril, 2008 Sin categoría 3 comments

Jo els conec.
Els he vist moltes vegades.
Són rars.
Alguns surten d’hora al matí i s’obstinen en guanyar al sol.
Uns altres es torren al migdia, es cansen per la tarda o intenten que no els atropelli un camió per la nit.
Estan bojos.
A l’estiu corren, troten, suen, es deshidraten i finalment s’esgoten… només per gaudir del descans.
A l’hivern es tapen, s’abriguen, es queixen, es refreden, i deixen que la pluja els mulli la cara.
Jo els he vist.
Passen ràpid per la rambla, a poc a poc entre els arbres, serpentegen camins de terra, pugen costes plenes de pedres, troten en una carretera perduda, esquiven ones a la platja, creuen ponts de fusta, trepitgen fulles seques, pugen turons, salten tolls, travessen parcs, es molesten amb els automobilistes que no frenen, fugen d’un gos i corren, corren i corren.
Escolten música que acompanya el ritme de les seves cames, escolten a les cotorres i a les gavines, escolten els seus batecs i la seva pròpia respiració, miren cap a davant, miren els seus peus, oloren el vent que va passar pels eucaliptus, la brisa que va sortir dels tarongers, respiren l’aire que arriba dels pins, i quasi paren quan passen enfront dels gessamins.
Jo els he vist.
No estan bé del cap. continue reading

CON SU MISMO ENDEUDAMIENTO.

26 abril, 2008 Sin categoría 24 comments

¡Qué querés que te diga!
Mis problemas de adaptación al siglo XXI van en aumento (y recién empieza)
¿No seré realmente un marciano?

¿Qué me pasa?
Que sigo sin entender algunas costumbres de los humanos.
No entiendo por ejemplo a los que compran y compran, gastan y gastan… y no saben si podrán pagar (en realidad me preocupan los que saben de antemano que no podrán pagar).

Sí… acá estoy otra vez transitando en sentido contrario por la autopista.
Acá voy otra vez a contramano en mi viejo camión tratando de convencerlos de que los que circulan mal son los diez mil autos que se me vienen encima.

Me estoy poniendo verde y se me paran las antenitas porque me duele, me alarma y me entristece el endeudamiento de los terrícolas.
Aclaremos… no me refiero al consumo de los países desarrollados que ahítos, llenos, desbordantes de euros o petróleo encuentran en las compras la mejor manera de vivir sus vidas.
Allá ellos.
Aclaremos… hablo de los muchachos –y no tan muchachos– de los países superarrollados que sin una moneda en sus bolsillos agujereados resuelven comprar sus plasmas, renovar sus computadoras, cambiar sus celulares y actualizar su vestuario.

¡Claro que tienen derecho!
Pero alguien debería avisarles que esas campañas de publicidad tan bien pensadas, tan estudiadas por expertos en comunicación y marketing no son para ellos.

Alguien debería avisarles que eso fue pensado para las sociedades donde las necesidades básicas están cubiertas.

Alguien debería avisarles que es inmoral que nos hagan creer que necesitamos comprar lo que ellos necesitan vender.

Alguien debería avisarles que esos tipos han dedicado millones de dólares para aprender a engañarnos y que siguen estudiando cómo estafarnos sin que nos demos cuenta.

Deberíamos avisarles en la escuela, cuando todavía son chicos; cuando aceptan ir a misa y vacunarse sin cuestionarlo, que intentarán violarlos ni bien sepan prender la tele.
¡Que los violarán, apenas lleguen al control remoto!
¡Que el marketing será la ropa que usarán hasta el día de su muerte (cajón y cementerio privado incluido)!
¡Deberíamos usar las escuelas para eso!
¡Deberíamos aflojarle un poco al germinador y a los números primos! continue reading