Hay que aguzar el ingenio.

Hay que uruguayizar más a este país.

Cuando un tipo pone una vidriería y le va bien, buy viagra hay que ir corriendo a ponerle otra al lado, seek y otra, y otra … hasta que quiebren todos.

Cuando un tipo vende pasteles y tortas fritas, hay que salir a vender tortas fritas y pasteles hasta dejarlos fritos.

Cuando un tipo vende hongos o piñas en la ruta, todos tienen que ir a vender hongos y piñas, hasta que al tipo le salgan hongos en los pies y se agarre a las piñas con los otros.

Las ideas buenas hay que explotarlas…o hacerlas explotar.

Antes había bailes solamente los sábados, hasta que a un audáz se le ocurrió inventar los “recibos bailables de los domingos”

Y las doñas se preguntaban “¿Están todos locos? ¿Dónde vamos a llegar? ¿Cómo van a bailar un sábado y al otro día también?”

Pues ahora hay bailes hasta los lunes.

¿Funcionaron las murgas? ¡Que canten todo el año!

¿Anduvo la quiniela? ¡Que jueguen de mañana y de tarde hasta los sábados!

¿Estuvieron un tiempito sin votar? ¡Voten a cada rato: internas, municipales, prescidenciables, balotajes y plebiscitos!

¿Sábados de trasnoche en el cine? ¡Canal porno hasta con el café con leche!

¿Básquetbol los fines de semana? ¡El triple de basquetbol. Hasta los lunes!

Por eso es que no entiendo bien esto de la nostalgia.

¿Qué nos está pasando a los uruguayos?

¿Cómo es que nos conformamos con un solo Día de la Nostalgia?

Hay que mejorar la propuesta.

Hay que explotar en serio este tema.

Hasta ahora estuvo bien… pero no es suficiente.

Debería ser materia curricular en las escuelas: Geografía, Historia, Nostalgia y Matemática. Y hasta podría crearse una Licenciatura de Nostalgia y recibirse y dar clases. Como hacían antes los profesores de acordeón que daban clases hasta que el alumno se recibía y empezaba él a dar clases.

Y el alumno quedaba facultado para enseñar a tocar la Marcha de la Serpentina y cerraba el crículo cuando conseguía a su vez un nuevo alumno que se transformaba en una especie de nieto-alumno del primero, que ya podía jubilarse.

Pero…¿por qué sólo una Noche de la Nostalgia?

Pensemos: en cualquier lugar del mundo el carnaval dura un par de días.

Acá el desfile arranca el primero de febrero y el concurso termina porque las murgas se tienen que ir de pesca en semana Santa.

Los argentinos se las arreglan con un viernes santo que lo estiran todo lo que pueden. Nosotros le metemos una semanita de caza y pesca.

¡Porque sabemos sacarle jugo hasta a un adoquín!

¡Porque no nos quedamos en el amague!

¡Porque no decimos Uuuu para decir Uruguay!

¡Festejos de Fin de Año son los uruguayos!

El pinito lo armamos apenas pasa el Día de los Muertos y los supermercados ponen los adornos a fines de octubre.

Veamos un año uruguayo: en octubre el Día del Patrimonio, a veces elecciones, Día de los Difuntos (en la previa hacemos bailes) tal vez balotaje y ya no podemos empezar nada nuevo porque se viene la fiestita de fin de clases de los nenes. Despedidas de año, Navidad, Año Nuevo, Reyes que se quedan cerca del pesebre hasta que llega el carnaval, que se te pega a la Semana Santa que se junta con el Primero de Mayo (que en cualquier momento lo cambiamos para armar el fin de semana largo y va a caer un 2 o un 3 de mayo) y se nos pega a las vacaciones de invierno. Si le agregás los feriados, los días de la madre, del padre, del celular y el día de la concuñada, si te toca mundial o eligen alcalde o hay olimpíadas… no te da nunca para empezar nada.

¡En este país siempre te están cortando las ganas de empezar algo!

¿Querés un buen resumen para entender al Uruguay?

El Uruguay es ese país que abre con el último ciclista y cierra con el primer jazmin.

Pero… ¿qué diablos nos está pasando que la Noche de la Nostalgia dura un día sólo?

¿No será hora que algún legislador se avive y la declaren de Interés Nacional y arranque -por ejemplo- cuando terminan las vacaciones de invierno? ¿Por qué no? ¿Por qué no dedicar todo el mes de agosto -bastante frío, gris y aburrido- a festejar esta estupenda idea?

Y quien dice Agosto dice invierno.

¡Eso!

¡El Invierno de la Nostalgia!

Es más…¿por qué no hacer el Año de la Nostalgia?

¿Por qué ni vivir por siempre con aquellas cosas que nos hicieron buenos?

Hay que volver a los oxford y a los montgomerys, a los buzos escardados y a los zapatos con plataforma.

¡Hay que crear el Año de la Nostalgia!

La idea es sencilla; este país es el país de “al principio te duele pero después te acostumbrás y hasta te gusta”

¿Un diente?

¿Se te partió un diente?

Pues bien… no saldrás a la calle hasta tanto te lo arreglen.

¿Quién está? ¿Doña Amalia? Bueeeeno…Doña Amalia te puede ver…pero nadie más.

No dejarás que nadie más importante que Doña Amalia te vea con ese diente partido.

Y después te empezás a ver en el espejo todas las mañanas y un día sin que te des cuenta…¡Cha-cháááán! …te acostumbraste.

Y cuando no hubo más remedio fuiste hasta el super, a hablar con la maestra del nene y hasta luciste con orgullo tu diente partido en un casamiento.

Y la chapa que pusiste cuando el pelotazo te rompió el vidrio pasó a ser parte del paisaje de tu casa.

Y como vos te acostumbraste, te olvidás de que los demás lo van a ver por primera vez el día que llegan.

Y te acostumbrás a la pérdida de la colilla del calefón y le ponés la palangana de plástico abajo y no te das cuenta hasta que la visita te pide para pasar al baño. Y ese día te acordás que el espejo del baño te refleja en tres partes y la tapa del water se mueve más que un toro mecánico.

La maceta alberga una especie de perejil marchito, el control remoto perdió la tapita y las pilas no se caen porque le pusiste cinta, el hervidor lo agarrás con un repasador porque se le rompió el asa, la lamparilla de la heladera se quemó cuando tu hija no sabía caminar, al mate le pusiste ganchitos de la oficina y los cables y alargues cuelgan del techo o se te atraviesan en el piso desde la tele a la computadora y desde la computadora a la pared.

Y vos crees que los demás no lo notan.

Justamente es al revés… todos se dan cuenta de que esa puerta del auto no abre desde adentro. Todos menos vos, que te diste cuenta y te olvidaste de que te habías dado cuenta.

Y con el resto igual.

Nos vamos acostumbrando a mirar ese futbol de cada domingo como si fuera futbol sin advertir que eso es “futbol uruguayo”, a escuchar algunos cantantes como si cantaran bien, a votar a algunos políticos como si fueran honestos y a mirar a algunos conductores de TV como si lo hicieran bien.

Así que si somos capaces de acostumbrarnos a cualquier cosa…¡cómo no nos vamos a acostumbrar a la nostalgia!

Propongo oficialmente crear el Año de la Nostalgia.

Vivir en permanente nostalgia, convertirnos en el Pais de la Nostalgia y atraer turistas que vengan a observar este extraño fenómeno.

¡Pasen y vean!

¡Maracaná, la Onda y la Tacita de Plata! ¡La Ciudad Vieja, Atilio Francois y el Tito Goncálvez! ¡Miren, miren! ¡Isidro Cristiá, los trolleybus y Dogomar Martínez! ¡Vean, señores, vean! ¡La Vuelta Olímpica, Roberto Barry y los porrones! Reflotemos los televisores en blanco y negro y saquemos lustre a los primus. Vuelvan las Solmatic y las lámparas Aladino.

¡Señores, pasen y vean!

Será más barato, más nostálgico, vendrán a vernos de todo el mundo… y nos vamos a acostumbrar enseguida.

Pero rápido… que ya estoy sintiendo nostalgia de la Noche de la Nostalgia de hace unos años.

Marciano Durán

Crónicas marcianas y uruguayas

Agosto del catorce (aunque es del seis)

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