DESECHANDO LO DESECHABLE

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Seguro que el destino se ha confabulado para complicarme la vida.

No consigo acomodar el cuerpo a los nuevos tiempos.

O por decirlo mejor: no consigo acomodar el cuerpo al “use y tire” ni al “compre y compre” ni al “desechable”.

Ya sé, tendría que ir a terapia o pedirle a algún siquiatra que me medicara.

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.

No hace tanto con mi mujer lavábamos los pañales de los gurises.

Los colgábamos en la cuerda junto a los chiripás; los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar.

Y ellos… nuestros nenes… apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda (incluyendo los pañales).

¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!

Sí, ya sé… a nuestra generación siempre le costó tirar.

¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables!

Y así anduvimos por las calles uruguayas guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores. Y nuestras hermanas y novias se las arreglaban como podían con algodones para enfrentar mes a mes su fertilidad.

¡Nooo! Yo no digo que eso era mejor.

Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra.

Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto.

Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez! ¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plast de los pollos! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de alpaca en el cajón de los cubiertos!

Es que vengo de un tiempo en que las cosas se compraban para toda la vida.

¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después!

La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas y escupideras de loza.

Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.

¡Nos están jodiendo!

¡¡Yo los descubrí… lo hacen adrede!!

Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo.

Nada se repara.

¿Dónde están los zapateros arreglando las medias suelas de las Nike?

¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommier casa por casa?

¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista?

¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?

Todo se tira, todo se deshecha y mientras tanto producimos más y más basura.

El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.

El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!!

¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de 50 años!

Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)

No existía el plástico ni el nylon.

La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en San Juan.

Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban.

De por ahí vengo yo.

Y no es que haya sido mejor.

Es que no es fácil para un pobre tipo al que educaron en el “guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo” pasarse al “compre y tire que ya se viene el modelo nuevo”.

Mi cabeza no resiste tanto.

Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que además cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.

Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya sí era un nombre como para cambiarlo)

Me educaron para guardar todo.

¡Toooodo!

Lo que servía y lo que no.

Porque algún día las cosas podían volver a servir.

Le dábamos crédito a todo.

Sí… ya sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no.

Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas de jardinera… y no sé cómo no guardamos la primera caquita.

¡¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?!

¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con que se consiguieron?

En casa teníamos un mueble con cuatro cajones.

El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto.

Y guardábamos.

¡¡Cómo guardábamos!!

¡¡Tooooodo lo guardábamos!!

¡Guardábamos las chapitas de los refrescos!

¡¿Cómo para qué?!

Hacíamos limpia calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares.

Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela.

¡Tooodo guardábamos!

Las cosas que usábamos: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus.

Y las cosas que nunca usaríamos.

Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón.

Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar.

Cañitos de plástico sin la tinta, cañitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón.

Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor. Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraran al terminar su ciclo, los uruguayos inventábamos la recarga de los encendedores descartables.

Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de paté o del corned beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave.

¡Y las pilas!

Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa.

Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más.

No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.

Las cosas no eran desechables… eran guardables.

¡¡Los diarios!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al cuadril!

Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque del Banco de Seguros para hacer cuadros, y los cuentagotas de los remedios por si algún remedio no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos.

Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posamates, y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de cartas se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía “éste es un 4 de bastos”.

Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa y el ganchito de metal.

Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo.

Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos.

Así como hoy las nuevas generaciones deciden “matarlos” apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada… ni a Walt Disney.

Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron “Tómese el helado y después tire la copita”, nosotros dijimos que sí, pero… ¡minga que la íbamos a tirar! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas.

Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos.

Las primeras botellas de plástico -las de suero y las de Agua Jane- se transformaron en adornos de dudosa belleza.

Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de bollones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos.

No lo voy a hacer.

Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad es descartable.

Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.

Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero.

No lo voy a hacer.

No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.

No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.

Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares.

De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la bruja como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva.

Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo que la bruja me gane de mano … y sea yo el entregado.

Y yo…no me entrego.

Marciano Durán

2006 Enero

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26 Respuestas to “DESECHANDO LO DESECHABLE”

  1. TeKNo dice:

    Veamos no todo es tan descartable ni todo lo nuevo es tan bueno, pero no por ello vamos a guardar cosas al pedo. Yo soy de los que les gusta juntar cosas sin demasiado sentido, tengo latas que no quiero tirar porke son lindas, la de cigarrillos por ejemplo.

    Si bien es verdad que la nueva posicion posmo es un poco grosera creo que se puede consumir poco pero bien, no es necesario cambiar tantas veces de celular, yo cambie varias veces hasta que llegue al GSM ahora si kiero cambio el ekipo pero no el numero, cambiar tambien es bueno en el cambio tambien hay crecimiento creo que eso es lo que le encuentro criticable a este señor que en sus ultimas lineas trata de hablar no hablando de valores, como amistad, pareja, valores generales.

    La gente tambien cambia en su crecimiento individual y las relaciones humanas tambien cambian, cambiar es crecer si mañana me gusta todo lo mismo que hoy no creci, no investigue, no me informe, sino todos usariamos DOS que a decir verdad era bastante mas estable ke todos los windows hasta el XP y no hubieramos sido parte de la evolucion tecnologica, seguiriamos escribiendo cartas a mano y enviandolas por correo para ke nuestros afectos lejos en el mundo nos leyeran de tanto en tanto y no diariamente.
    Creo que la sociedad y los medios de comunicacion si bien globalizan y alienan tambien usados con cierto cuidado nos hacen bien, yo no seria quien soy si no hubiera tirado a mi vieja novia y la hubiera cambiado por otra, no hablaria con un pibe en aruba del que probablemente no supiera de su existencia si no fuera por la existencia de internet, y nunca hubiera salvado mi orto en algun juego online si no fuera porke podes enviar sms desde europa a uruguay.

    Realmente no hay que usar y tirar pero tampoco se puede vivir estando en el pasado.

  2. ElviraCarmen dice:

    Hola:
    Encontré este mismo texto en Internet (en Argentina)… Circula como de la autoría de Eduardo Galeano. En un foro Uruguayo, alguien posteó mas o menos estas palabras y dice que las tomó de Galeano… (Hasta aparece la foto)… Allí la duda (honesta)…

    Es es autor de esta página Eduardo Galeano que utiliza un seudónimo para no aparecer en la Web???….

    Bueno sería averiguarlo… Un abrazo.-

    ElviraCarmen

  3. Rodrigo Mariaca dice:

    creo que las metáforas e hipérbolas son evidentes, y si vien no pienso ponerme a guardar más cachivaches de los que ya tengo, creo que el punto es el efecto ambiental de las actividades humanas que se derivan de la sociedad de consumo. La cantidad de árboles que talamos para convertirlos en papel y cartón que envuelven desde jugetas hasta refigeradores, que justamente tienen vidas útiles muy cortas entre miles de ejemplos que podríamos citar contribuyen al efecto invernadero que promueve el cámbio climático global, que está dejando ciudades como la mía (La Paz, Bolivia) sin reservas de agua. Las implicaciones sobre nuestra cosmovisión y nuestras estructuras de valores también se ven afectadas y creo que este es parte del sentido de este texto.
    Más allá de la evocación melancólica (que me gustó) creo que es un artículo que nos invita más al cambio de actitudes que a la simple reflexión.
    cada comunidad tiene sus problemas específicos, y sus posibilidades de reducir su propia huella ambiental, les invito a poner manos (y mente) a la obra.

  4. Ana Elidia Solano dice:

    Hola Marciano: antes que nada te felicito, el escrito es estupendo, el tuyo, el auténtico, con ese final tan a medida.
    Lo reenvié con con el título “Por que no tengo un DVD”, autor: Eduardo Galeano, a todos mis contactos, que son muchos, unos pocos me escribieron con algún comentario, uno de mis sobrinos me respondió sin comentarios, enviándome a su vez un escrito de Joseph Newton, “Principio del Vacío”, lo reenvié a las mismas personas con esta pregunta: “Galeano: que le contestarías a Newton”?.

    El cruce tuvo repercusión, esta vez me contestó una amiga que vive en Mar del Plata, con la cual a veces, siempre que valga la pena y con nuestras limitaciones, expresamos los puntos de vista de cada una, sobre alguna de estas dudosas cadenas, muchas veces coincidimos, esta es una de ellas. Cuando le reenvié el escrito de Newton con el que me respondió mi sobrino, ella me contestó:
    Hola Anita;
    Cuando leí el correo de Galeano me sentí tan identificada con la educación que recibí de guardar y de buscar utilidad a todoooo y hasta lo compartí con compañeros de trabajo y luego en casa aportando otros recuerdos de “cosas reciclables” como los piolines de los paquetes para atar los matambres, los sachet de leche cortados en tiritas para hacer al crochet bolsas para ir de compras, los papeles de madera y tantas otras cosas……
    Ahora me mataste con el pensamiento de NEWTON!! o sea que tengo que empezar a tirar y vaciar cajones para que pueda dar lugar a cosas nuevas??? Si bien el planteamiento está bueno voy a empezar tirando las broncas y tristezas y después vemos con el resto; por ahora me quedo con Galeano! porque creo que ayudará en mi economía! jajajaja
    Te mando un beso,
    Nora.
    Coincidí con ella, en todo, y así le contesté:

    Hola Nora: me pasó lo mismo que a vos, me sentí totalmente identificada con los dichos de Galeano, incluso con el título, “Porqué no tengo DVD”, tengo un aparato VHS, y un televisor de casi 2 décadas.

    Muchos papeles de estraza para empanar milanesas, también cucharitas de plástico, una bolsa: con bolsas de regalos, corchos y distintos aparatos, regalados o comprados, para usos variados, con casi ningún uso, un rodillo con pinches para tiernizar bifes o milanesas, otro en forma de bolita trunca, para hacer “papas noissé”, moldecitos de macitas (de los más grandes me deshice), el que corta los huevos en fetas, etc.,etc., matotretos que aguardan en el 3er. cajón de la cocina, por si alguna vez tienen la suerte de salir a la luz.

    En el placard, cajas y bolsas con blusas, vestidos, que amé en su momento, pasaron de moda y con paciencia, aguardan transformación, ya que en esas 2 décadas, las que huyeron fueron las hormonas y mi cuerpo aumentó su circunferencia en la medida de las cosas acumuladas. Muchas regalo, pero otras guardo, recordando los dichos de mamá “que la ropa de salir es para salir”, “de entre-casa con la ultra-usada, y siempre un conjunto nuevo de ropa interior para ir al médico, como así, camisón, bata y chinelas casi sin uso, por si acaso se enferma uno”.

    En este mismo instante, recibo un llamado telefónico, quién era?, una promotora de venta de un cementerio privado, me quiere contar, le digo que no tengo interés, insiste preguntando si conozco y le respondo que si y por mi condición económica no estoy en el target, continúa diciendo que hay formas de pago…………?????

    Pongo fin diciendo la verdad: tengo otros planes para ese momento.

    Curiosa la oportunidad del llamado.

    Aunque creo no tener autoridad después de usar tanto los cajones, pediré que tengan la piedad de no cajonearme, que en el fin, me permitan volar con el viento.

    Mientras tanto, sigo trabajando cada vez con mejores resultados, el principio de Newton en ese tópico: en no acumular, más bien desprenderme, de cosas, más, a esta altura de mi vida.

    En cuanto a broncas y resentimientos, nunca habitaron mucho tiempo dentro mío, se evaporaban rápido y las tristezas son ocasionales, las combato con la esperanza.

    Gracias Nora por contarme tu adicción, verás que la compartimos, por permitir quitarme esto que tenía tan bién guardado y hoy contigo, graciosamente lo saqué a la luz.

    La teoría de Galeano me acompañó también toda la vida por herencia, dudo si habrá ayudado en mi economía, pero por sobre todo, no plantea la idea del consumismo irracional que tanto inquieta a hombres y mujeres de hoy, que corren por la vida para poseer lo nuevo, lo último y pierden el gozo de vivir, en la competencia por el primer puesto, siguen a rajatabla la teoría que Newton llama “PROSPERIDAD”.
    El acumular cosas pueriles: “principios de vacío”, lo llama él, difiero totalmente con ese “diagnóstico psicológico”. Además de cosas, acumulo y atesoro, hermosos recuerdos de una niñez con pocos juguetes, pero mucha creatividad, con pocos fiestas pero muy festejadas, con padres que nos dieron lo justo y necesario, con amor, enseñándonos a valorar ese “poco”….., que en las noches de verano, se sentaban en la puerta de las casas a tomar el fresco y acompañarnos, mientras todos los chicos de la cuadra jugábamos libremente a las escondidas sin peligros ni amenazas.
    Se guardaba lo innecerario, de daba lo necesario y se expresaba lo fundamental; LOS SENTIMIENTOS, EL COMPARTIR, LA SOLIDARIDAD.
    Lamentablemente en estos tiempos predomina EL INDIVIDUALISMO, QUE ES ABSOLUTAMENTE LO CONTRARIO, EN HARAS DE UNA META QUE PARECIERA NO ALCANZAN NUNCA.
    Newton: no niego la modernidad, me asombra, la aplaudo y la uso, pero me preocupa que absorba, enceguezca y transforme tanto a los individuos, que al final los tornen híbridos
    Un beso enorme:
    Anita.
    Marciano: creo que nunca leí nada tuyo, “Crónicas Marcianas”, me fue recomendado, pero no lo compré, me pasó de largo, tu nombre por lo tanto hasta el viernes, cuando me avisó mi amiga de Mar del Plata “de la trampa”, me era totalmente desconocido, esta es mi verdad y quiero sincerarme para decirte que todo este entuerto, me sirve a mi como a muchos, para internarnos en tu lúcida escritura.
    Al final saliste favorecido, aunque presiento que hubieras preferido que no sea por un plagio.
    Te saludo con respeto y admiración, y prometo seguir tu iluminada escritura.
    Ana Elidia Solano – Buenos Aires – Argentina – 05/11/07

  5. gonzalo dice:

    Acaso soy el unico que cambia el celular por un modelo mas viejo??

  6. Héctor dice:

    Hola a todos.
    Además de que el texto me parece ameno, excelente, plantea la necesidad de observar un cambio que no es menor: dejar las necesidades básicas de la vida por una carrera desesperada que lleva a ningún lado, o a la destrucción.
    El problema, a pesar de estar planteado con humor, requiere un cuestionamiento profundo.
    El crecimiento permanente suena lindo, pero no es necesario, en muchos casos contraproduce y lo que es peor, no es sostenible.
    El consumismo como forma de vida, inducido por y para un modelo que sostiene las companías multinacionales, conduce a un callejón sin salida, del cual estamos a una distancia que se acorta.
    Es cierto, la tecnología llegó a nuestras vidas y hoy vivimos 70 años en vez de 40, nos comunicamos con seres queridos del otro lado del mundo y muchas otras cosas. Pero la insostenibilidad de la tecno vida de la mano de la irracionalidad del consumo, así como la creencia de que cualquier cambio es bueno, acercan la pared que pone fin al camino.
    También es cierto que antes guardábamos cosas que nunca serían reutilizadas y en algunos casos, poniendo en riesgo la salud, como es el caso de las pilas que menciona Marciano. Pero tirarlas porque nos molestan, amontonándolas en un lugar que no vemos pero donde viven familias marginadas, es similar a esconder la basura bajo la alfombra. Tirar la basura no la hace desaparecer, al contrario, la hace más visible en grandes centros de acopio.

    Gracias Marciano por tan lindos recuerdos.

  7. Patricia Plorutti dice:

    jajaja cuántos recuerdos!!un viaje acelerado hacia atras por mil rincones y vivencias… mañana voy a casa de mi abuela a ver que guarda en el mueble del comedor..sé que en el 1º y 2º cajón manteles y repasadoressss..jajaja

  8. Lia dice:

    Excelente escrito!!! Yo también lo recibí hace mucho via email, con otro titulo y firmado E.Galeano. Me alegra que mas temprano que tarde se quien es el verdadero autor!!!

  9. ruben eduardo dice:

    publicamos este articulo en nuestra pagina http://www.sutribuna.com.ar con la firma de duran .

  10. Jaqueline Pera dice:

    Hola. Totalmente identificada con la crónica que has escrito. Todo ahora es desechable!!! Miro en los cajones de los muebles de mi casa y en el galpón y tengo múchísimas cosas guardadas que para mis hijos son totalmente desconocidas e inservibles, a su manera de ver. Reliquias de otras épocas (de mis abuelos, de mis padres y mías en particular) Mi papá siempre decía “VAMOS A GUARDAR ESTO PORQUE PUEDE SERVIR PARA ALGO” Jejejeje. Y así acumulaba restos y partes de objetos que aún yo conservo y que no sé si algún día me despojaría de ellos. Son parte de nuestra historia!!! Testimonios de un pasado que no es tan lejano. (Tapitas de refrescos, monedas y billetes antiguos, latas de café, libros, cuadernos de apuntes, tornillos, tuercas, estampitas de comunión, tarjetas con frases, botellas de todas formas y tamaños, medallitas, discos de pasta, botones, adornos, frasquitos, imanes, termos, mates y bombillas, albumes de los mundiales, el álbum El porqué de las cosas, disfraces de las fiestas escolares, ondulines, lapiceras que ya no funcionan pero que eran diferentes, cuadernolas con miles de frases que copiábamos de todos lados,casettes, la querida Honda 50, una bicicleta Phillips, relojes despertadores con campanas, revistas Mundo Uruguayo y Para Tí, posters del glorioso Peñarol, sacapuntas con manija, la máquina de flit de lata, perchas del London París, el viejo y querido primus…) Y muchas cosas más… Te saludo desde Casupá, un rinconcito del departamento de Florida que sé que conocés. Jaqueline

  11. Daniel Remeseiro dice:

    Hola Marciano, es una grata sorpresa haber encontrado el relato original (tenia la versión del No-Galeano sin saberlo). Lo he enlazado en mi web, espero que te agrade, ya que encaja como anillo al dedo. Un saludo y sigue escribiendo así de bien.

  12. Jorlui dice:

    Estimado Marciano Duran:
    Desde ya te pido disculpas por haber publicado en mi blog un articulo tuyo, “Desechando lo desechable”, erróneamente adjudicado a Galeano (picardias del ciber mundo).
    Agradezco el llamado de atención de parte de tu redacción y te invito a que confirmes mi edición en el sitio http://jorlui-tutifruti.blogspot.com/, mi blog.
    Gracias, disculpas y felicitaciones por el escrito… con mis 65 años a cuestas, me siento identificado con el.

  13. Batichango dice:

    Saludos, hace dias puse su articulo con Galeano como autor, lo acabo de cambiar y espero ke no tengan ningun problema en ke les siga ‘robando’ articulos. Muchas gracias y felicidades, el articulo esta genial, y aunke yo sea de Costa Rica me identifico 100%

    Gracias

    http://www.batichango.com/index.php?option=com_content&view=article&id=488:todo-es-descartable&catid=48:suenos-y-letras-categoria-unica

  14. david arredondo dice:

    Excelente.. me hace reflexionar. Yo prefiero dejar el celular sin carga en alguna gabeta de la casa, si es urgente que me manden un telegrama (….) si es que encuentran una oficina de correos. Tengo la compu conectada al mundo para encontrar sitios como este y compartir con gente que aun tienen sentido comun…. A mi me encuentran en: arredondo2009.blogspot.com
    ahhh, les encargo..si alguno tiene alguna botella de vidrio, de esas que usaba el lechero…

  15. ArgenClic dice:

    Felicitaciones por el texto y perdón por el error en la autoría. He vuelto a publicarlo en http://www.argenclic.org.ar/?p=397
    Espero alcance para reconocer su talento, que merece ser difundido.
    Un abrazo argentino.
    Fernando Pelillo

  16. Alex dice:

    Que gran artículo. Al leerlo, se me fue el tiempo volando.
    Siquiera leí de primerazo el original, el tuyo, que, con tu permiso, compartiré con mis amigos.

    Saludes desde Medellín, Colombia.

  17. javier y ana ines dice:

    Hola marciano: Somos seguidores de tus escritos y libros. Estamos orgullosos de tener escritores uruguayos con un estilo tan excelente como el tuyo. Nos conectamos mucho con tus mensajes. Compramos y leimos La cuestion es darse maña y el Codigo Blanes. EXcelentes excelentes, Somos docentes en la escuela N73 Villa Ansina Tacuarembo y en estos momentos se nos ocurre compartir de algun modo, tus textos con niños y vecinos. Si podemos tener la posibilidad de contactarnos contigo estariamos muy agradecidos de que nos envies tu mail. Podrias participar algun dia en nuestra localidad contando tus cuentos?. Gracias

  18. ANGELICA SEVERO dice:

    TE CUENTO QUE TE ENCONTRE , POR CASUALIDAD, EL 24/8/2009 BUSCANDO ALGO SOBRE LA NOCHE DE LA NOSTAGIA Y ENCONTRE LA “LA NOCHE DE LA NEURALGIA Y ME ENCANTO,ME REII MUCHISIMO ,DESPUES LEI CUMPLEAÑOS 50, Y RESULTA QUE AHORA ENCONTRE ,”RESICLAR LO RESICLABLE Y MI HIJA ME HABIA CONTADO QUE TE HABIA ESCUCHADO POR RADIO Y CUANDO TU CONTABAS DE LO QUE GUARDABAMOS LOS DE ANTES , YO TENGO 51 AÑOS Y ME VEIA REFLEJADA POR TODO Y ME LO DIJO POR TELEFONO POR QUE VIVIMOS LEJOS. ME ENCANTA LO QUE ESCRIBIS Y VOY A COMPRAR EL LIBRO “LA CUESTION ES DARSE MAÑA” ESE VA HACER EL PRIMERO.FELICITACIONES Y HASTA PRONTO.SALUDOS DESDE : LAS PIEDRAS, CANELONES

  19. Jorge Luis dice:

    Hola, he recibido un mail donde se atribuye éste texto a Eduardo Galeano. Una de esas típicas cadenas HOAX que tanto “atrapan” a la gente.
    Es ultra evidente que no es la pluma del maestro Eduardo Galeano, solamente alguien que no haya leído nada de Galeano puede creer que él es el autor.
    Estoy indignado por la cantidad de irresponsables que manejan blogs, páginas web, e incluso diarios digitales, que son incapaces de chequear la información y que, evidentemente, jamás han leído a quien quizás hoy sea el mejor escritor de Latinoamérica.
    Una auténtica vergüenza y un gran perjuicio, porque se puede disculpar a un irresponsable que reenvía mails, pero de ninguna manera a quienes publican en un sitio en la web.
    Si esto sigue así, pronto no podremos creer casi nada de lo que leemos. Lamentable.
    Gracias por el espacio para comentar y desahogarme…

  20. Me caí del mundo y no sé por donde se entra. « Agenda 21 escolar en el colegio Ágora dice:

    [...] he podido saber que el texto referido y reproducido más abajo no es de Eduardo Galeano sino de Marciano Durán como se puede comprobar siguiendo los enlaces proporcionado por Jorge [...]

  21. Desechando lo desechable | Amauta dice:

    [...] Fuente: Marciano Durán [...]

  22. Richzendy dice:

    Esto es muy relacionado con el excelente vídeo de Annie Lenox “La historia de las cosas”, en el cual se profundiza con más detalle todo lo referente a esta sociedad basada en el consumo, para ver el vídeo pasen por el siguiente enlace:

    http://video.google.com/videoplay?docid=-5645724531418649230#

  23. Artículo: Desechando lo desechable « ¡¡ Feliz y Próspero Año Nuevo !! dice:

    [...] aunque en realidad es de Marciano Durán, también escritor uruguayo. Os dejo el enlace a su blog: Crónicas maricanas. Espero que lo [...]

  24. Carlos Vicente de Roux dice:

    Bueno, también mi equipo y yo incurrimos en el error de poner el texto con la autoría errada. Fue la versión que nos llegó por Internet, pero ya lo corregimos. Abrimos un foro también en nuestra página http://www.carlosvicentederoux.org en una sección llamada “Hagan sus apuestas”.

    Un cordial saludo y felicitaciones por este bello escrito.

  25. Edgardo Donato Díaz dice:

    En realidad, he recibido de varias partes el artículo y, si bien lo tenía como de autoría de Eduardo Galeano, ahora se me ha producido una gran confusión.
    ¿El artículo, es de Galeano o de Durán?
    ¿El título es “Desechando lo desechable” o “Porqué no tengo DVD?
    Espero que sepan desasnarme, porque si bien no soy muy “léido”, he sabido tener las cosas más claras en otros tiempos.
    Desde ya, agradecido.

  26. Myriam dice:

    Hola. Hace un rato recibí este texto en un correo que me mandó una amiga, y como he leído muchìsimo a Galeano, rápidamente supe que no era de él. Pero de quién era entonces? Así fue como llegué a este espacio donde quedan hechas las aclaraciones. No deja de sorprenderme estos cambios de autoría que se realizan en internet, que un poema de Borges, que uno de una marioneta atribuído a García Márquez, que un poema atribuido a Neruda. Mi sensación es que quienes los envían al no conocer el autor del texto que les ha gustado, prefieren asignárselos a alguien de renombre para “legitimar” el texto, como si de esa manera el texto adquieriera otro prestigio. Saludos, pasaré por aquí a leer otras columnas.

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