Amorales (al Chengue Morales)

Fue un día que me marcó para siempre, lo habíamos esperado mucho con mis padres, con mis hermanos, con los amigos de mis padres, con mi amigos. Esa noche iba a ser una de las mejores de mi infancia, por primera vez en mucho tiempo toda la familia y los amigos de la familia nos juntábamos. Lo recuerdo bien, yo tenía 11 años recién cumplidos y nunca había visto a mis padres y a mis hermanos disfrutar tanto de un partido de fútbol. Mi madre preparó la cena lo mas tarde que pudo, mi padre prendió la estufa a leña, mis hermanos mayores invitaron a sus amigos, sobre la mesa saladitos y pizza que me recordaban la navidad y todos nosotros acomodados frente al televisor. Algunos con banderas patrias sobre los hombros, otros con camisetas celestes, yo con una pequeña banderita, todos estábamos prontos para asistir al espectáculo que iban a darnos Uruguay y Senegal.

Sin embargo, todo lo hermoso que venía siendo aquella noche se transformó después en llanto, en amargura, en tristeza colectiva. ¡No podíamos creer que el Chengue errara ese gol cuando faltaba tan poquito!. Por eso me juré que algún día reconquistaría ese momento mágico, ese calor de estufa y de familia que se apagó de golpe, esa alegría y griterío compartido que se cambió por dolor y desesperanza.

Fue un día que me marcó para siempre, lo habíamos esperado mucho con mis padres, con mis hermanos, con los amigos de mis padres, con mi amigos. Esa noche iba a ser una de las mejores de mi infancia, por primera vez en mucho tiempo toda la familia y los amigos de la familia nos juntábamos. Lo recuerdo bien, yo tenía 11 años recién cumplidos y nunca había visto a mis padres y a mis hermanos disfrutar tanto de un partido de fútbol. Mi madre preparó la cena lo mas tarde que pudo, mi padre prendió la estufa a leña, mis hermanos mayores invitaron a sus amigos, sobre la mesa saladitos y pizza que me recordaban la navidad y todos nosotros acomodados frente al televisor. Algunos con banderas patrias sobre los hombros, otros con camisetas celestes, yo con una pequeña banderita, todos estábamos prontos para asistir al espectáculo que iban a darnos Uruguay y Senegal.

Sin embargo, todo lo hermoso que venía siendo aquella noche se transformó después en llanto, en amargura, en tristeza colectiva. ¡No podíamos creer que el Chengue errara ese gol cuando faltaba tan poquito!. Por eso me juré que algún día reconquistaría ese momento mágico, ese calor de estufa y de familia que se apagó de golpe, esa alegría y griterío compartido que se cambió por dolor y desesperanza.

Hoy, ya con 40 años me apronto a recuperar lo que no pudo ser. He trabajado duro por mucho tiempo y finalmente lo he conseguido. Construí una máquina que me permitirá viajar a través del tiempo. Hoy, volveré a aquel 11 de junio del 2002 y lo intentaré, juro que lo intentaré!. Lo único que me preocupa es no haber conseguido mas autonomía de viaje. Solo puedo viajar 4 veces, el cirix -combustible que propulsa mi máquina- es muy difícil de conseguir, necesitaría 50 años para poder hacer un quinto viaje.

Determiné las coordenadas correspondientes: Mes seis, día once, año dos mil dos. País: Corea. Lugar: Vestuario uruguayo del estadio de Suwon. Hora: dieciséis. Minutos: dieciocho. Accioné el control termodinámico y una luz me segó por unos segundos.

……………………

Bien…..esto parece ser el vestuario, comienzo a escuchar voces, no alcanzo a entender pero parecen gritos e insultos. Ahí vienen….. acá no me ve nadie, menos mal que me puse un traje como se usaba en esos tiempos.

“Son aviones, esos negros son aviones” dijo Montero mientras le pegaba una patada a la pared. Pasó al lado mío pero no alcanzó a verme. “Vamo arriba, vamo que falta un tiempo!!!” grita Munúa.

Ahí viene…ahí viene…: “Chengue -le digo despacito- Chengue vení un segundo por favor!”

“Y vos…de donde saliste?” me pregunta desde su metro noventa y tres.

“No preguntes nada, no quieras saber nada mas de lo que yo te voy a decir: ahora te va a llamar el gordo Púa, te va a poner por Abreu, apenas entres vas a hacer un gol, después Forlán la clava en el ángulo, cuando falta poco entrás con pelota dominada al área y te tirás. El penal lo mete el chino y en el minuto 89 Varela tira al arco, un negro la saca justo y vos recibís de espalda al arco, estás mal parado, no tenés idea donde quedó el arco atrás tuyo, escuchame bien, cabeceá tranquilo para atrás pero girando hacia tu derecha, no te olvides, no me preguntes nada, ahora el gordo te va a gritar: “Vamos Chengue, entrás por el loco, dale que nos jugamos todo!!

La conversación se cortó, la voz de Púa resonó en el eco del vestuario: “Vamos Chengue entrás por el loco, dale que nos jugamos todo!!”

Me ubiqué en el banco, me senté a mirar, llamé por el celulartemporal a mi hermana, creo que en algún momento me tomó la televisión. Las cosas se dieron como yo suponía, la pelota deriva para afuera del área, Varela la va a buscar y alcanzo a ver que al Chengue se le desata el cordón, le grito, no me escucha, tira Varela, la sacan y cuando la va a cabecear el Chengue se pisa el cordón y la manda afuera!! No puedo creerlo!.

Vuelvo al 2031 y reviso los diarios que tenía guardados, los títulos no habían cambiado: “AFUERA DEL MUNDIAL, ESTUVIMOS A UN PASO DE LA HAZAÑA”

Vuelvo a intentarlo, otra vez 11/06/2002, otra vez el vestuario, escucho a Montero que habla de aviones, escucho a Munúa que grita “vamo arriba”, y el Chengue que se acerca. La misma historia. Esta vez tengo que ser muy claro, si me equivoco me quedaran solo 2 intentos mas: “No preguntés nada, ahora el gordo te va a poner”… y le cuento todo “girá a la derecha y ojo: atate bien los cordones”. La conversación se corta con el grito de Púa : “Vamos Chengue entrás por el loco, dale que nos jugamos todo!!”

Salgo, está lloviendo, no lo puedo creer!!!, ese día no llovía!!!. Igualmente todo transcurre como yo suponía. Le pega Varela, la saca el negro, y cuando el Chengue va a cabecear, se resbala en un charco ¡¡me quiero morir!!!

Vuelvo al 2031 y reviso los diarios que había guardado, los títulos no dejaban dudas “AFUERA DEL MUNDIAL, ESTUVIMOS A UN PASO DE LA HAZAÑA”

Lo intento por tercera vez. El vestuario, Montero, Munúa, el Chengue, el cuento, “girá a la derecha , atate los cordones, ojo el charco” , el grito de Púa, los tres goles, el rebote y una puntada en el brazo, producto del choque en auto el año pasado lo distrae por un segundo. Lo erra otra vez, no puedo creerlo!!

Vuelvo a casa, miro el diario: “AFUERA DEL MUNDIAL ESTUVIMOS A UN PASO DE LA HAZAÑA”

Cuarta y última vez, retorno a Suwon. Me escondo en el mismo rincón del túnel, pasan todos, “Chengueee!!”. Le explico… “girá a la derecha, ojo los cordones, no pisés el charco y tomate esta pastillita, es un calmante para los dolores.”

Los tres goles, el tiro de Varela, el rebote, el chengue salta, mira a la derecha, esquiva el charco, y la manda aguardar.

Gol, gol, goooooooooool. Me quiero morir, gol del Chengue!!!, me quiero morir!! Gol!! Gol!! Uruguay noma!!!!!

Vuelvo emocionado, mojado, transpirado, enloquecido , apenas llego manoteo el diario, no podía creerlo:

“AFUERA DEL MUNDIAL, ESTUVIMOS A UN PASO DE LA HAZAÑA, Francia goleó de atrás a Dinamarca y no nos alcanzó con el 4 a 3.”

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