Carta abierta a Don Jorge Batlle

Estimado Presidente

(con copia para Don Stirling, “mi ministro favorito”, don Enrique Antía y Don San Pedro)

Muy señor mío:

El viernes pasado, cuando el reloj del suscrito marcaba la hora 22 este cuerpo, (el mío) se aprontaba a descansar.

Ud. dirá “¿y a mi que diablos me importa? Si cada uno que se acueste a las diez me va a escribir, y encima a través de un diario ?…”

Bien, después de una agotadora jornada de mas de 12 horas de trabajo en un edificio en la ciudad balnearia de Punta del Este, llegaba a mi merecido descanso y también lo hacían algunos parientes que habían llegado desde Florida.

Mi nieta de cinco meses dormía en su cunita, después de serios esfuerzos hechos por el suscrito “porque el sueño maaalo no quería veniiiir”.

Cuando comenzaba a descontrolarme y empezaba a pronunciar frases de las que después siempre me arrepiento como “me tiene podrido, hamácala un poco vos, esta gurisa no tiene sueño”, y otras frases en ese contexto, conseguí que se durmiera.

En puntas de pié me aseguré que no quedara ningún mosquito vivo, apagué con el mayor de los sigilos la luz de mi cuarto.

Desde el dormitorio improvisado en que dormían mis cuñados no llegaba ninguna luz.

Los muebles se alcanzaban a ver en tonos de violetas y de amarillos, según apagara o prendiera el luminoso de una inmobiliaria, mis hijos dormían. En voz muy bajita le dije “hasta mañana” a mi mujer que se había acostado antes, prendí el ventilador, me tapé sólo con la sábana y acomodé despacito mi cabeza en la almohada .

Estimado Presidente

(con copia para Don Stirling, “mi ministro favorito”, don Enrique Antía y Don San Pedro)

Muy señor mío:

El viernes pasado, cuando el reloj del suscrito marcaba la hora 22 este cuerpo, (el mío) se aprontaba a descansar.

Ud. dirá “¿y a mi que diablos me importa? Si cada uno que se acueste a las diez me va a escribir, y encima a través de un diario ?…”

Bien, después de una agotadora jornada de mas de 12 horas de trabajo en un edificio en la ciudad balnearia de Punta del Este, llegaba a mi merecido descanso y también lo hacían algunos parientes que habían llegado desde Florida.

Mi nieta de cinco meses dormía en su cunita, después de serios esfuerzos hechos por el suscrito “porque el sueño maaalo no quería veniiiir”.

Cuando comenzaba a descontrolarme y empezaba a pronunciar frases de las que después siempre me arrepiento como “me tiene podrido, hamácala un poco vos, esta gurisa no tiene sueño”, y otras frases en ese contexto, conseguí que se durmiera.

En puntas de pié me aseguré que no quedara ningún mosquito vivo, apagué con el mayor de los sigilos la luz de mi cuarto.

Desde el dormitorio improvisado en que dormían mis cuñados no llegaba ninguna luz.

Los muebles se alcanzaban a ver en tonos de violetas y de amarillos, según apagara o prendiera el luminoso de una inmobiliaria, mis hijos dormían. En voz muy bajita le dije “hasta mañana” a mi mujer que se había acostado antes, prendí el ventilador, me tapé sólo con la sábana y acomodé despacito mi cabeza en la almohada .

¡¡Y oooh sorpresa… Jooorge Batlle!!

Desde el edificio Libertador (Gorlero y 25, frente a la Plaza, pisos intermedios y superiores) golpes de cacerolas comenzaron a emitirse, tachos, cucharas, ruidos metálicos, aplausos y hasta gritos salían del citado edificio!!

¡¡Era una caceroleada de argentinos don Jorge!!.

¡¡Eran turistas acompañando la caceroleada que se hacía en la vecina orilla!!

¡Es cierto!! Le juro que no es broma, pregunte en el barrio!!

Me dijeron que se escuchó en varios edificios, yo escuché en el Libertador y algo en el Península (en frente al Libertador)

¡Interrumpieron mi descanso, el de mi nieta y el de mis familiares que llegaron de visita!!!

¡¡Tengo derecho a descansar!!

¡¡Quiero a esos zurditos con sus cacerolas del otro lado de la Fuente de los Lobos!!

¡¡¡Los quiero atrás de las vallas!!

¡¡¡Los quiero con caballos y escudos de por medio!!!

Ud. me dijo la semana pasada que debemos cuidar el descanso de los turistas, que era prioridad, que iba a hacer cualquier cosa para que descansaran.

Yo invité a mis cuñados a que vinieran, creyendo en Ud.

Ellos dudaron, y yo les dije “vengan tranquilos, Don Jorge Batlle los protegerá de la izquierda”, y oh sorpresa!! : los agitadores importados no los dejaron dormir!!.

Mi nieta lloraba arañándose la carita, mis cuñados amenazaron con hacerme un juicio, e incluso –peor- me amenazaron con quedarse a vivir con nosotros, mi mujer en camisón gritaba descontrolada, mis hijos aprovecharon para echarme en cara una bicicleta que no les compré cuando eran chicos, me pasaron –incluso- la cuenta de un tics de uno de ellos, mi hija me gritaba “fracasado!!”, mi nieta seguía llorando, pisé al gato que como respuesta se me prendió de mi tobillo izquierdo, mi yerno aprovechó para tomarse la única cerveza que me quedaba, cuando quise recriminarle su actitud me gritó “¡¡mentiroso!! engañaste a nuestros tíos!!” todo era un caos, se tapó el inodoro y se volcó la leche, todo por culpa de las malditas cacerolas.

¿Hasta cuando las personas bien nacidas tenemos que tolerar este atropello?

¿Cómo irá terminar esto si no lo paramos a tiempo, don Jorge?

¿Bajarán a la playa con sus cacerolas?

¿Que es lo que sigue después?

Quiero vallas de protección ya, en las obras de construcción!!

Nuestros obreros no tienen porque soportar tanta violencia gratuita!!

Quiero zona de exclusión en las escuelas públicas, en los comedores, en los centros comunales, en la feria!!!

Quiero que los paren en el peaje o en el aeropuerto!!

Quiero a las radios hablando del peligro de los “turiagitadores”, quiero un cartel que diga “Hasta acá llegan las cacerolas”, (exijo) protección Don Jorge,

La necesito, yo para trabajar y mis cuñados para poder descansar.

Yo les había prometido lo que Ud. me dijo.

Les mentí Don Jorge, les mentí por su culpa, descaradamente.

Con que cara los miro, ahora?.

Todavía estamos a tiempo.

Le pido que haga algo por nosotros , los trabajadores de Punta del Este.

CategoríasSin categoría

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *