CARTA BASTANTE ABIERTA A LOS LECTORES DE LAS CRÓNICAS

Si usted no acostumbra a leer las crónicas de humor que desde hace algún tiempo escribimos esta carta no es para usted.
Vaya dejando de leer por acá.

¡Que deje de leer le dije!

¡¿Ah… pero usted es tarado, hermano?!

Pero si usted es lector de las crónicas, entonces le estoy debiendo una explicación y un par de anuncios.

La explicación.
Hace un par de meses que no escribimos crónicas de humor (EN REALIDAD DEBERIA DECIR “QUE NO ESCRIBO”, PERO ME CUESTA MUCHO HABLAR EN PRIMERA PERSONA DEL SINGULAR)
¿Por qué hemos estado ausentes?
Porque estábamos escribiendo otras cosas.
Concretamente en los últimos días, hemos finalizado nuestro tercer libro:

EL CÓDIGO BLANES
La otra historia del Uruguay

¡Paaah! ¡Sonó lindo eso del tercer libro!
Lo voy a repetir así lo tiene que leer otra vez.

Concretamente, en los últimos días hemos finalizado nuestro tercer libro:
EL CÓDIGO BLANES
La otra historia del Uruguay

Una vez más por favor.
Concretamente, en los últimos días hemos finalizado nuestro tercer libro:
EL CÓDIGO BLANES
La otra historia del Uruguay

Ahora los anuncios.

El primer anuncio:
La próxima semana retomaremos el contacto habitual con los lectores intentando aportar alguna sonrisa a estos conflictivos tiempos.
Nuestro (mi) agradecimiento a quienes se molestaron en escribir, llamar, enviar mensajes de texto, correos electrónicos y hasta un par de palomas mensajeras (no le exagero).
Nuestro agradecimiento por los 40.000 ingresos a nuestra página en Internet.
He acumulado tantos temas que no sé como ponerme al día.
Quiero hablar de los abuelos, de mi mujer que sigue sin entenderme, de un perro que no me deja pasar por la esquina de mi casa, del Uruguay absurdo, de la leche que se vuelca y hasta de la nafta y el gas oil.

El segundo anuncio:

En unos días estará en todas las librerías del país (en realidad estará solo en las buenas librerías)

EL CÓDIGO BLANES
La otra historia del Uruguay

¿Qué pavada es esa? se preguntará el lector. O sea usted.
¿Se pregunta eso, no?
Bien… supongamos que se pregunta.
Pregúntese, dele.
Pregúntese, porque si no se lo pregunta no me sale bien lo que voy a escribir.
¡PREGUNTESÉÉÉ!
“¿Qué pavada es esa del Código Blanes?”
Gracias por preguntárselo.
Para empezar no es una pavada.
Y no le voy a aceptar que le diga “pavada” a algo que ni siquiera sabe de que se trata.
Imbecil.

Hace algunos años el formidable escritor uruguayo Mario Levrero -lamentablemente hoy fallecido- me envío un correo con un piropo que guardo como una de las mejores distinciones que haya recibido. Sobre todo porque lo recibía de uno de los grandes escritores de este país.
Decía textualmente: “Querido Marciano, tienes la lámpara de Aladino y te empeñas en hacer huevos fritos con ella”.
Yo le contesté: “Lo que pasa maestro, es que a mí me gustan los huevos fritos y no tengo otra cosa con qué hacerlos”.
¿Por qué toda esta anécdota?
Por un lado para darme lustre con Levrero y por otro porque me pareció que con este libro podía empezar a aflojarle a los huevos fritos, o por lo menos a comer más variado.
Y aquí estoy.

¿De qué se trata todo esto?
Eeeeh… no sé bien si es una novela corta o un cuento largo, por ahí anda la cosa, pero… una pavada, no es.
Es cierto, empezó como una pavada.
Pensamos escribir algo de humor sobre El Código Da Vinci y casi sin darnos cuenta nos fuimos metiendo en una historia formidable (modestia apartada a un par de kilómetros de acá).
Empezamos a descubrir datos que nos dejaron de boca abierta.
A medida que íbamos avanzando en la investigación nos fuimos encontrando con información que nos hizo replantear la historia de este país.
Y ya no pudimos dejar de escribir.

¿Qué cosa no es?
No es un libro de humor.
Es un libro de ficción nacido en la investigación.
Tal vez si tuviera que definir el libro, volvería a llevar a la “Tía Modestia” hasta la Isla Gorriti y diría que es un libro sumamente ingenioso.
Sin dudas “Ingenio” es el sinónimo de este libro.
Pero ese disparate no puedo decirlo yo.
Por ahí lo puede decir otro.
Pero… ¿el autor diciendo eso?
Sería lamentable que el autor se dé bombo de esa manera y más cuando unas líneas más arriba dice que le cuesta hablar en primera persona del singular.
Es más… lo escribí en mayúscula para que lo pueda encontrar fácil.

Vaya.
Léalo una vez más.
¡Vaaaaya!
Yo lo espero acá.
¡No me voy!
¿No ve que para abajo siguen las letras?
¡Eso quiere decir que sigo escribiendo!
Vaya tranquilo a leer lo que está escrito en mayúscula.
Yo voy a poner unos puntitos como para que sepa que lo estoy esperando.
……………………………………………………………………..
……………………………………………………………………
………(sigo estando)……………………………………………..

Es increíble que alguien se contradiga de esta manera en un mismo texto.
Pero bueno, como dijo Descartes, Sartre o Kessman (no me acuerdo cual fue) “es lo que hay, valor”
Y lo que hay soy yo, que me puse a escribir en serio.
Si no fuera que este libro lo escribí yo, diría que la historia es estupenda, que es imposible abandonar la lectura, que da pena llegar al final, que nunca se había aportado tanta cantidad de datos sorprendentes que pueden llegar a cambiar la historia del país, que el suspenso es magistral, que es increíble la información que se maneja en el texto, que me metí en un terreno difícil, que la investigación es muy seria, que ningún lector queda igual después de haberlo leído, que a partir del libro uno aprende a desconfiar de todo y a mirar las cosas de otra manera.
Pero yo soy el autor libro y no puedo decir nada de eso.
Lo siento.
Se quedarán sin saber que es lo que opino del mejor libro de los últimos años.

¿Se puede adelantar algo?
Les cuento lo que me dejan contar.
El libro tendrá dos lecturas posibles.
Una…la tradicional, la lectura que se hace de cualquier libro.
Y es más que suficiente.
Tendrá además una segunda lectura para aquellos que dispongan de una computadora.
El libro vendrá acompañado por una “Tablilla de Traducción de Códigos” y un CD animado, que permitirá asistir desde el monitor de la computadora a la misma historia a la que se enfrentan los protagonistas.
La Editorial Flor Negra Ediciones para Distribuidora y Librería América Latina es quien ha confiado en este trabajo y se apresta a editar, publicar, promocionar y distribuir nuestro trabajo, es decir se apresta a jerarquizarlo.

¿Qué pienso de todo esto?
Se podrán imaginar que no quepo en mi camisa.
Estoy tan alegre como agrandado.
Nada menos que ellos se fijaron en este humilde contador de crónicas.
Me dijeron que el libro es fantástico.
Con esas palabras. Incluso me lo dijeron antes de arreglar los premios.
O sea… se regalaron.
Entonces lo que está pasando por la cabeza con pocos pelos de este cronista es una emoción indescriptible.
Es el sueño del pibe.
¡He logrado engañar a la editora y distribuidora de grandes escritores de este país! (y si no nombro a Galeano es porque no tengo autorización para hacerlo y porque alguien creerá que al nombrarlo intento ponerme en el mismo nivel que ese fenómeno)
¡Es para no creerlo!
EL CODIGO BLANES La otra historia del Uruguay sale en pocos días y yo le tengo una fe bárbara.
De verdad que le tengo mucha fe.
No puedo contar mucho más porque me lo prohibieron.
Lo único que me dejan decir es que la historia nace en el cuadro “El Juramento de los 33 Orientales” y termina el 2006. Que Blanes descubre un secreto y resuelve ocultarlo en sus obras, que otros intelectuales uruguayos hacen lo mismo, que los protagonistas van descubriendo los códigos y los enigmas, que los hechos que allí se detallan son comprobables, pero el autor (o sea yo) los ordenó cronológicamente a su manera, los interpretó a su manera, los presentó a su manera y el resultado es sorprendente (modestia en Marte).

Nos vemos la semana que viene con las crónicas y antes de diciembre con el mejor libro que se haya escrito… en el living de mi casa.

Marciano Durán
Octubre 2006

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