Discurso 12 de octubre (Plaza de Maldonado)

Sra Intendenta de Maldonado, Sra Presidenta de la Junta Dptal de Maldonado, autoridades civiles, militares y eclesiásticas, consejales, compañeros de las Direcciones de la Intendencia, consejales, ciudadanas y ciudadanos de Maldonado.

¡Cuantos 12 de octubres conviven en nuestras cabezas!
¡Cuántas celebraciones, cuantas decepciones, cuantos festejos, cuantas angustias, cuantas alegrías para una misma jornada!
Sucede que son muchas versiones para una sola fecha, en que nos permitimos festejar enfrentamientos, revivir epopeyas, confirmar propósitos, proyectar senderos y renovar homenajes.

¡Cuántos doces de octubres caben en un mismo día!
¡518 años de aquella proeza!
¡518 doces de octubre!

Esto se parece mucho a un estante donde podemos ubicar innumerables objetos y todos conviven entre ellos y todos se muestran orgullosamente a la comunidad.
Podemos poner allí nuestra admiración al valor de aquellos navegantes que surcaron valientemente los mares.
Me parece escuchar la voz de la maestra diciéndonos: “Niños, saquen el cuaderno de forro rojo y escriban: “Redacción: El descubrimiento de América”, cuando terminen (una carilla como mínimo) lo dibujan”.

Cabe todo en ese estante.
Cabe el dibujo en el cuaderno con las carabelas de cruces rojas en sus velas, pintadas con lápices que ya iban quedando chicos en el decimo mes del año.
Caben las clases con poesías, recitados y relatos que reivindicaban el valor y la audacia del marino genovés y de sus navegantes.
Caben las historias de marineros enfermos que se comían las suelas de sus botas para sobrevivir.
Cabe Rodrigo de Triana gritando “Tierra” cuando parecía que ya no quedaban más fuerzas, ni agua, ni suelas de botas a bordo.

¡Cuántos doces de octubre en el mismo estante!
Es que allí hemos puesto una y otra vez el amor y el respeto a la madre patria.
Es esta fecha la que nos permite hablar en este idioma, la que nos permite remitirnos permanentemente a España, la que nos deja traer al Quijote a nuestra casa, citarnos a la cinco con Federico o llorar con la muerte del padre de Manrique.
Llegar con las tres heridas de Miguel Hernández, soñar con la Sagrada Familia de Gaudí, volver a nuestros antepasados vascos, gallegos o canarios.
Ser mejores con Velázquez, Alberti, Unamuno o Machado.

¡Cuántos doces de octubres en un mismo día!

Porque este es también el día del saludo emocionado al encuentro de las civilizaciones. Al intercambio cultural, al abrazo entre el nuevo y el viejo mundo.
Hemos colocado aquí, también el innegable aporte que Europa realizó a este continente.

¡Cuántas cosas en un mismo día!
Es que este estante tiene también el ataque irracional a una cultura que fue despojada de sus territorios, de sus creencias y de formas de organización social.
¿518 años de qué? Parecen gritar los grafitis en los muros.
¿El descubrimiento de América?
¿No será mejor hablar del “Descubrimiento de los españoles”?
¿No deberíamos agregar esa frase en el estante?
¿Está bien que nos coloquemos en esa punta del descubrimiento?
¿Por qué no ser los descubridores en lugar de los descubiertos?
¿Es que nuestro continente nació un 12 de octubre?

Discriminación, avasallamiento, saqueos y enfermedades nuevas son conceptos que también conviven en ese estante.
El carácter festivo de la fecha queda en suspenso cuando en el mismo día las comunidades indígenas hablan de exterminio, de exclusión y de robos.

Son muchos títulos para este día en el resto del mundo…
Según en el país en que hayamos nacido, el doce de octubre se multiplica en versiones diferentes: el día de Diversidad Cultural, el Día del Mestizo, el Día del Descubrimiento de Dos Mundos , el Día de Colón, el Día de las Américas, el Día de la Resistencia Indígena, el Día de la Raza o el Día de la Hispanidad.

Tantos doces de octubre tiene este día que también contiene el del año 1825.
Y eso nos deja un espacio de relevancia como para colocar allí a Juan Antonio Lavalleja con sus carabinas y con sus sables y al heroico pueblo oriental que dejó regado de sangre su pasaje por Sarandí.
Están allí nombres que hoy se ha convertido en calles: Lavalleja, Rivera, Zufriategui, Oribe.
Es un 12 de octubre que nos habla de un proceso revolucionario que pasaba por el desembarco de los 33, por el sitio de Montevideo o por la Batalla de Rincón.
Es un 12 de octubre que se transforma en un hito porque permite a los compatriotas dominar casi toda la Banda Oriental y destruir la capacidad militar de los invasores norteños.

“Ya no es posible que el déspota del Brasil espere de la esclavitud de esta provincia en engrandecimiento de su imperio- decía al otro día Juan Antonio Lavalleja al Comisionado del Gobierno Oriental en Buenos Aires- Los Orientales acaban de dar al mundo un testimonio indudable del aprecio en que estiman su libertad. Dos mil soldados escogidos de caballería brasilera, comandados por el Coronel Ventos Manuel, han sido completamente derrotados el día de ayer en la Costa del Sarandí, por igual fuerza de estos valientes patriotas, que tuve el honor de mandar”—decía Juan Antonio Lavalleja.

La independencia del Uruguay estaba asegurada y es por eso que en el estante del 12 de octubre debemos colocar a aquellas lluvias de heroísmo que trajeron estas inundaciones de libertad, de independencia y la posibilidad de ser dueños de nuestros destinos.

Y fue también en octubre, pero de 1594, que la Corona española reconocía por primera vez a este territorio sobre la costa del Océano Atlántico con el nombre de Maldonado.

Y en el día de hoy estamos dando comienzo a los festejos de este aniversario.
Esta tardecita, cuando comience a caer el sol -por iniciativa del Jefe del Estado Mayor de la Defensa, General de la Fuerza Aérea José Bonilla, desfilará por la peatonal Sarandí y actuará en esta misma plaza la Banda de la Fuerza Aérea.
Comienzan los festejos de Maldonado.
El 12 de octubre en la Casona de Lussich el escritor Diego Fischer donará a las bibliotecas y escuelas 700 ejemplares de su libro: “Que nos abrace el viento”, trabajo biográfico sobre Antonio Lussich.

El jueves 14, se realizará por parte del Dr. Daniel Maltzman la donación de una biblioteca digital sobre cambio climático, de Jorge Chevataroff.
El viernes 15, se inaugurará la muestra “Ficciones artiguistas” en la Sala España del Cuartel de Dragones.
El sábado 16, se realizará el circuito histórico con recorrido del corredor fortificado y del centro histórico.
Y el día de Maldonado, el martes 19, en el Cuartel de Dragones se presentará la muestra de las escuelas de arte de la Casa de la Cultura. Será una jornada muy especial, porque estarán nuestros alumnos presentando una actividad que sorprenderá a los maldonadenses. Ya fue presentada en la Intendencia de Montevideo, seleccionada entre doce proyectos de “Arte como construcción de ciudadanía”.
Los invito a sorprenderse a la tardecita del martes.
Culminará la noche con el “Fogón Sarandí”, con payadores y con folclore.
Todo eso también se va para el estante del 12 de octubre.

Y como si fuera poco festejo y celebración, esta fecha también se presenta como referencia cierta de la temporada de verano.
Es el inicio de las actividades turísticas de este departamento.
En el estante –entonces- van también las expectativas de una comunidad.
Es el arribo de nuestros hermanos argentinos que de alguna manera dan comienzo anticipadamente a la temporada de verano.
Esta versión de 12 de octubre es significativa para Maldonado.

Así que permítanme finalizar con un dato que pasó casi desapercibido en los útlimos días y que tal vez resuma buena parte de lo que hemos puesto en el estante del 12 de octubre:

Hace pocos días finalizó en nuestra ciudad el V Encuentro de Escrituras.
No todos se enteraron que entre los escritores presentes estaba la poeta, escritora y pintora argentina Olga Lonardi.
¿Cuál es la trascendencia de esta visita?
¿Por qué finalizar esta oratoria con referencias hacia esa mujer?
Por que Olga Lonardi es la Directora de Cultura de Gualeguaychú, y esa presencia nos dijo mucho.
Esa actitud nos habló de puentes que no se podrán cortar nunca, nos habló del coraje necesario paa asumir responsabilidades ciudadanas, nos habló del papel de la cultura dispuesta a cerrar las heridas que otros abrieron, nos habló de los hermanamientos en los hechos y no en los papeles, nos habló del inicio de un camino sin retorno, nos habló de la hermandad de los pueblos americanos más allá de los conflictos coyunturales, de un idioma en común, de una historia en común, de un proceso libertador común, de antepasados comunes.

La presencia en Maldonado de la Directora de Cultura de Gualeguaychú nos mostró el coraje de los patriotas, la valentía de los marinos, las reivindicaciones de los pueblos americanos, la presencia de los argentinos en Punta del Este y por sobre todas las cosas…no planteó el desafío para los americanos del sur de marchar por caminos comunes que salteen vallas, cercos y barreras.

Permítanme terminar, agregando a Gualeguaychú -aunque más no sea disimuladamente- en el estante de nuestros doces de octubres.

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