EN ALGUN PAIS SUDAMERICANO

La embajada estaba a pleno.

Una gigantesca araña de mil luces coronaba el coqueto salón vestido de fiesta.

Los invitados conversaban de pie en grupos de tres y cuatro personas.

Unos junto a la escalera de mármol, otros cerca de los balcones y la mayoría en el centro de la sala. Todos con un vaso en la mano esperaban indisimuladamente su turno para cruzar alguna palabra con el Conde de Cuberca, visita ilustre si las hubo por esos meses en aquel país de América del Sur.

Junto a la fuente de aguas danzantes, se alcanzaba a escuchar la conversación animada de los invitados:

La crónica seleccionada se encuentra incluida en el segundo libro de Marciano Durán, “Marcianitis Crónica”

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