ESTOY HECHO TODO UN MACDOLINO

Hace algunos años, animado por un tinto trasnochado, un amigo insistió con que debía dedicarme a escribir.

Así que…con el único fin de sacármelo de arriba, escribí un poema titulado “Los chicos macdolinos” que fue a parar a un concurso en Montevideo.

Tal vez porque el nivel no era bueno o porque el jurado consumía el mismo tinto que mi amigo, la poesía consiguió un inesperado segundo premio.

Mi amigo estaba contentísimo… pero me entendía poco.

Pensó que yo había escrito un alegato contra Mc Donald’s, que impulsaba una campaña para que la gente no comiera hamburguesas o que debíamos prohibirle a nuestros hijos pisar ese lugar.

“Los chicos macdolinos” pretendió -presuntuosamente- ser un duro juicio a nosotros mismos.

Decía así:

Los chicos macdolinos son graciosos

sus manos no se ensucian con bolitas

tal vez una canica de colores

los chicos macdolinos son mejores.

Se sientan derechitos a la mesa

conocen las variantes de hamburguesas

se limpian sus labios prestamente

al llevarse un Mac Paco hacia los dientes.

Los chicos macdolinos peloteros

de shopping van vestidos a los juegos.

Las niñas cartuneguas son muy buenas

no hablan al tener la boca llena.

Se callan cuando ladran sus mayores

los chicos celulares son mejores

se bancan las corbatas y bufandas

y sólo hacen pichi cuando los mandan.

No juegan en el barro cuando llueve

pues sueñan con tirar bolas de nieve.

Son mansos y a los gatos se parecen

y quieren ser leones cuando crecen.

El sueño más sublime de su infancia

es poder hacer caca en Disneylandia,

los chicos efe emes cantan poco

no sudan y tampoco tienen moco.

Las niñas jalogüín tampoco sudan

ni piden dos vintenes para el judas

añoran calabazas importadas

no saben de tablados ni llamadas.

La escuelita de fútbol va primero

ignoran los picados y potreros.

Los chicos estresitos son muy regios

estudian doble horario en sus colegios

Después, cuando los chicos se hacen grandes

las manos no se ensucian por los guantes

tal vez alguna mancha en su dinero

los grandes macdolinos van primero

Aparte de los tipos de hamburguesas

conocen las variantes de burguesas.

Los trajes y corbatas se los bancan

Se sientan derechitos en sus bancas.

Los grandes macdolinos nacionales

se compran en el shopping los locales

Se callan cuando hablan los doctores

Los grandes celulares son mejores

El sueño más sublime y superior

es ser en la vejez embajador,

añoran camionetas importadas

las grandes jalogüín son agraciadas

Los grandes estresados son muy serios

acuden medio horario al ministerio.

Las grandes efe emes van a misa

y paran la pobreza haciendo rifas

El tema no es buscarlos por desquite

sino encontrar alguno en su escondite

…que hay unos que se pueden ver de lejos

y hay otros que te ven desde el espejo.

Aún pretende –presuntuosamente- seguir siendo un juicio a nosotros mismos a pesar de los cambios de ministerios o embajadores.

Eso sí, nunca entré a un Mc Donald’s.

Hasta la semana pasada.

Un amigo me llamó para colaborar con la jornada que organiza la Peluffo Higgins.

Debía cocinar hamburguesas y fritar papas en ese día en que la recaudación es para los gurises con cáncer.

Una insospechada contradicción se me presentó.

Una pelea de gatos en mi barriga que duró muy poco, porque en definitiva a pesar de mis promesas de no entrar nunca, en pocos minutos había dado el sí.

¡Entré a Mc Donald’s por primera vez y por el otro lado del mostrador!!

Sólo alguien que no haya entrado nunca puede entender lo que sentí cuando me pusieron un delantal que decía Mc Día Feliz, con mi nombre en una tarjeta.

Nos sentaron frente a un televisor y nos contaron de las bondades de Mc Donald’s, de su trabajo en pro de los más débiles y puntualmente de su apoyo a la Peluffo.

Después nos mostraron como se lavan las manos permanentemente.

Pensé que era una broma, pero era en serio, debíamos aprender a lavarnos las manos.

Con jabón y hasta el codo. Incluyendo cada uña y cada dedo.

Una simpática chica de sonrisa dibujada me acompañó hasta el lavatorio (en Florida se llamaba palangana)

-“Con una mano tiene que apretar el botón del recipiente de jabón líquido. Eso es… coloque la otra abajo para recibir el jabón, con la otra mano…”

-“No me quedan más”- le expliqué- “ya usé las dos que traje y no tengo una tercera mano para lo que me pide.

Luego de un enjabonado exhaustivo que llegó hasta los codos busqué sin éxito la grifería mono-comando para enjuagarme (antes le decíamos canilla)

Otra chica de igual sonrisa, me señaló una palanca debajo de la mesada (cuando era chico se llamaba fogón).

La accioné con la mano derecha.

-“¡Nooo!”-me dijo con firmeza y dulzura –“esa palanca se acciona con la rodilla, ahora tiene que lavarse nuevamente”

Luego del lavado a fondo apreté un botón para que saliera aire de un aparato que me secaría las manos. ¡Otra vez a lavarme porque el botón del aire se aprieta con el codo!

Me mandaron a fritar papas.

¡A mí!! ¡A mí que la última vez que frité papas fue en un campamento en segundo del liceo!

“Esecanastoconpapassellenacargandoenesamáquinaapretandoelbotónblanco,ponéselcanastoenelaceite,apretáselbotóndetiempo,ledastresminutoshasta queapareceunaindicacióndeagitar,ahíagitásyapretáselbotónverdequeledatresminutosmásycuandoteavisel assacásaesecostadoyleavisásaOscar

diciendole:¡VA PAPA!”

Me lo dijo así, todo junto, sin espacios y sin respirar.

-“¿M e p o d r í a s r e p e t i r?”- pregunté

-“Esecanastoconpapassellenacargandoenesamáquinaapretandoelbotónblanco,poneselcanasto…

-“Entendí” –dije, mientras me arreglaba el pelo que caía sobre mi frente.

-“Vas a tener que lavarte esa mano otra vez”- me dijo sin dejar de sonreír.

-“No te entiendo”- contesté rascándome la nuca.

-“Las dos manos. Te tocaste el pelo, no puedes tocarte el pelo mientras estás manipulando alimentos.”

Elbotóndeljabón,eljaboncayendo,larodilla,ellavadohastaloscodos,elcodoparaelaire,el secadoyotravezalaspapas.

Saqué mi primera canasta de papas y al grito de “Va pelota” se la pasé a Cono Britos que hablaba más que en la radio.

-“Son ricas las papas…y las hamburguesas también”- me dijo el Cono

-“¡No estás en la radio!” – le dije- “no precisa que me hagas un aviso cada vez que me vas a hablar.”

-“Está bien”- me dijo –“vamos a una tanda y volvemos.”

-“¿A una tanda?”

-“Una tanda de papas y enseguidita volvemos con McAmérica y sus Raíces con kechpus.”.

-“Que chispa que tenés, que no se enteren los bomberos porque no te van a dejar entrar al Mancebo.”

-“Por una alusión tiene la palabra el gordito de delantal”- dijo el presidente de la Junta Departamental poniendo pepinos entre dos panes.

Embolsar papas me costó bastante. No conseguía diferenciar la chica de la mediana y cuatro de cada cinco veces me olvidaba de salarlas. La supervisora me mandó a lavarme las manos porque cambiamos de sección.

A fritar hamburguesas.

El Oscar –que dice ser director y actor de teatro- la jugaba de taquito.

Poníadeanueve,lebajabaunaplanchaeléctrica,lasubía,ylassacabaconunaespátulaunaporunacomosihubieratrabajandoallítodalavida.

Me tocó a mí.

P u s e 2 ( p o r l a s d u d a s )

Oscarseguiaponiendoysacandodeanueveylimpiabalaplanchacadavezquereponía.

D e l a s 2, u n a m e q u e d ó l a m i t a d a f u e r a.

Una señorita me indicó que había que tirarla .

-“No vendemos hamburguesas a medio cocer y no se pueden reutilizar.”

Quise pagarla pero al tocar el dinero me mandaron a lavarme las manos.

Vi a Blanca accionando el dispensador de kechups como si fuera un taladro con percutor. Le agarró como un tartamudeo de la cintura para arriba.

Inventó “La Kepchuguesa” (una tarta de kechups con un poquito de hamburguesa).

Después…convocados por Anabel apareció Canal 7.

¡Claro… ella ponía helado en los conitos! ¡Más aburrido que un clásico!

Me escondí agachándome a atarme los cordones.

Me pescaron otra vez.

La cámara me tomó lavándome las manos.

Me dieron pepino, queso y lechuga para ponerle a los panes. Pregunté por la picantina y los hongos. Cono me seguía hablando de folclore, de la carne de no sé qué carnicería y de un farmacia que te da premios.

Milton Hernández continuaba lavándose las manos (parecía Larrañaga con el lío de los blancos con las juntas locales)

-“Por la afirmativa sírvanse votar, tiene la palabra el morocho de delantal”-dijo más feliz que una cajita.

-“Quiero denunciar al Cono Britos”- le dije- “parece Morena, hace dos y se come siete, así no va a funcionar.”

-“Y yo a la señorita de la tele”- dijo Britos- “le dijeron que ponga helado en los conos y ya me encajó dos en la espalda.”

Al terminar me invitaron con una hamburguesa que le llevé a mi mujer de regalo de aniversario.

-“¿Estuviste cocinando, mi amor?”- preguntó mi señora con una sonrisa distinta a la de la chica.

-“Sí”- le dije

-“Entonces andá a lavarte las manos”.

Lo que no me acuerdo es si le saqué el papel cuando le metí la hamburguesa en la boca.

Marciano Durán

PD: Ahora en serio… agradezco a la vida haber podido hacer un poquitito por la Peluffo y por los gurises

Marciano Durán

2005 Noviembre

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