FLORIDA Y VUELTA

Si alguna vez me fui, ya estoy volviendo a casa, aunque me quedan dudas de haber partido un día.

En todo caso aun mantengo en mis retinas las marcas de la vida, la vida en la comarca.

Si alguna vez me fui, volví y traje conmigo, las largas matines del cine de mi infancia

cuando Randolf Scott cayó de la pantalla y se quedó por siempre para alumbrar caminos.

Si alguna vez me fui, ya estoy volviendo a casa, aunque me quedan dudas de haber partido un día.

En todo caso aun mantengo en mis retinas las marcas de la vida, la vida en la comarca.

Si alguna vez me fui, volví y traje conmigo, las largas matines del cine de mi infancia

cuando Randolf Scott cayó de la pantalla y se quedó por siempre para alumbrar caminos.

Y si me fui yo sé que no dejé el campito, de las moras liceales, de tempranas rabonas,

ni el amor de Virucha a sus locos bajitos, ni el goodbye de Neneta o el bonjour de Monona.

Me traje las retretas de martes en la plaza las vueltas y más vueltas buscando una mirada.

Regreso con mas ojos que el día en que partía, retorno con miradas que ayer no conocía

Si alguna vez me fui vuelvo en algún tablado, cuando calienta el sol en la canción del Chito,

en el Modocho, el Nato o en Marquitos. O con Palito, regreso en “vamos todos”.

Y si me fui, seguro, me devolvió la vida, como en la plaza de deportes polvorienta,

el muro blanco devolvía los pelotazos, con mas fuerza que cuando partían

El día que partí llevé el olor del tilo. La sirena del “commma” marcándonos tardanzas,

los bailes veinticincos, recibos de domingo ; ya volveré por ellos, aun tengo la esperanza.

Las noches que erizaban en sures de verano. De pájaros y patos, -albirrojo campeón-

De la avenida al prado nocturnas muchachadas, camino hacia el estadio, sintiendo una emoción.

El día que me fui no me atendió Lupita, ni la diabla del Pocho se le cruzó a la Onda

El puente se caía para evitar partidas, el día que me fui cerraron el Sportman.

Si alguna vez me fui volví en la cucaracha tal vez con Alejandro en el volante,

o con Francisco y Dardo escapados del grato pelotón de los recuerdos.

El día que me fui las ambulancias las traía Darío en bicicleta.

Los triples los había inventado el grasa y el techo del anexo eran estrellas.

El día que me fui sentí el redoble del chivo Marichal y vi a Panchito

saltando entre platillos y estandartes de vascongadas murgas colombinas.

Por eso tengo dudas de haber partido un día. Por mas que esté volviendo a cada rato

Pues logro retornar sin carreteras. Y consigo volver sin avenidas.

Tal vez nunca me fui de mis lugares. Tal vez tampoco estoy en mi Florida

Tal vez mi sitio sea el del retorno y volver sea mi eterna despedida.

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