Futbol Infantil

Intervención de Marciano Durán en el “Primer Foro sobre LOS ROLES DEL FUTBOL INFANTIL EN EL URUGUAY” en el Hotel Conrad de Punta del Este el 12 de agosto de 2006. Declarado de Interés Ministerial y Departamental, auspiciado por ONFI y la Sociedad Uruguaya de Psicología del Deporte.

Esta noche no sé si podré dormir.
¡Que partido tengo mañana!
Si le ganamos al Maracaná Juniors quedamos primeros y hasta capaz que pasamos a la final.
Seguro que mis padres están orgullosos de mí.
Creo que esta noche no duermo.
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–¿Nicolás preparaste el bolso para mañana? — dijo una voz de mujer desde la cocina.

–¿¡Qué si lo preparé!? Lo preparé y lo revisé cinco veces…y por las dudas lo voy a revisar otra vez.

–¿Estás nervioso?

–¿Qué te parece? Si ganamos quedamos primeros. A ver… sí, zapatos, medias, canilleras, seeee, vendas, pantalón, mmm… camiseta. ¡Prontooo!! Todo pronto, voy a acostarme. ¿Sabés lo que me dijo el Matías? Que parece que mañana no ponen al Pelé, que está con gripe.

-¿No vas a mirar tele?

–No, me voy a acostar.

–¡No te puedo creer! Un sábado sin mirar televisión, esto hay que anotarlo en la pared.

A la mañana temprano me desperté solo, sin despertador y sin que nadie me llamara. Tomé la leche y volví a revisar el bolso.

–Anoche te dabas vuelta para un lado y para otro y decías algo del juez y del Pelé
— dijo Matilde parada en la puerta de la cocina. ¿Tenés todo, Nicolás?

–¡¡Ufaaa!! ¿Otra vez? Te dije que anoche revisé el bolso cinco veces.

–Me parece que no te diste cuenta ¡Te está faltando lo más importnate!

–¿Cómo lo más importante?

–Te falta Dieguito, tu hijo. El que juega es él mi amor, vos sos solamente
el papá del nene… y al nene no hay quien lo haga levantar.

–¡No te puedo creeeeer! ¿Cóoooomo que sigue durmiendo? Despertalo mamita, despertalo de una vez. ¡¡Tengo todo pronto desde ayer, no dormí en toda la noche y Dieguito no ha bajado los pies de la cama!!

En el viaje hasta la cancha le fui explicando algunas cosas que veo que está haciendo mal:

Perfilate mejor en los corner. De frente a la pelota pero también de frente al arco, es como un medio perfil ¿Entendés?
Y vos no vuelvas. Que vuelvan los otros. Aunque te llamen de atrás, vos aguantate arriba.
Si tenés que comértela te la comés, no podés alimentar troncos. El que no sabe no sabe y al que no sabe que le enseñen, pero vos no tenés porque regar troncos todos los domingos.
Probá de lejos, el golero del Maracaná Juniors es chiquito. Aflojale con los centros, probalo de afuera del área.
Si el técnico te pide que te vuelques a la derecha no le des pelota… esa no es tu pierna, decile que sí pero como bobeando te volvés a la izquierda.
Si hay que poner una plancha ponela, acordate que Lucas, el back de ellos le tiene miedo a la patita. En la primera del partido avisale que estás ahí y que vas a volver. Ningún juez echa por un fau de ataque en los primeros cinco minutos.
Buscalos para que te peguen, si tenés que hablar hablá. El momento ideal es en un corner de ellos. Cuando todos estén atendiendo el área nuestra, te le acercás al Pablo y le decís algo que lo haga entrar.
Tírate… si te tocan tirate, buscá el penal. El mejor momento para tirarse es después de una pisada o de un caño. A los jueces les da lástima que le peguen a un habilidoso que acaba de tirar un caño. Ahí caés lesionado. Gritá Dieguito, gritá para que se escuche desde donde están las madres. Si al que te pegó no lo echan, lo dejás justo en el límite y le va a costar mucho marcarte de ahí en adelante.
Los penales son tuyos, aunque se lo hagan al Nacho. No te dejés garronear los penales.
El codito en los corner, acordate del codito, no seas tan inocente. Siempre vas regalado a los corner.
Si se nos complica hay que hacer tiempo, los cordones, desatate los cordones.
Si hay que reventar…reventamos, de punta y para afuera.
Fijate de quien te abrazás si hacés un gol. No te regalés al santo botón con el técnico o con algún compañero que no valga la pena. Más vale que corras solo haciendo el avioncito y no te dejes alcanzar.
Las manos, se juega también con las manos. Cuando errás un gol te agarrás la cabeza, como diciendo “no puedo creer”. Si no te la dan, te señalás tus pies cuando termina la jugada como diciendo “hermano, pasala, estaba solo” En el suelo pegale con el puño a la tierra o una patada a algún cartel de chapa.
La gente te mira y esos gestos son importantes.
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¡Te juro que no lo puedo creer!
¿Qué te pasó Dieguito?
¿Cómo vas a errar ese gol en la hora?
Es la primera vez que perdemos con el Maracaná Juniors y todavía que no pusieron al Pelé
¿Qué te pasó?
¿Qué quisiste hacer en esa jugada al final?
A ver…explicáme ahora que estamos tranquilos en casa. Explicame. ¿Te asustaste? ¿Te pesó la responsabilidad? ¿Qué fue lo que te pasó Dieguito? Mirame cuando te hablo Dieguito ¿De que me sirvió el lío que tuve con el técnico? Contestame…¿de que me sirvió gritarle toda la tarde al juez?
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¿Qué no quiere jugar más al fútbol?
¿Eso te dijo?
¡No entiendo que le pasó!
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CARTA ABIERTA A MI PAPÁ QUE ME LLEVA AL FÚTBOL.

Querido papá, seguro que esta carta tiene algunas faltas, porque sigo confundiéndome la ese con la ce y de los acentos nunca me acuerdo.
Pero sé como se escribe fútbol… así que me vas a entender.
Quiero que sepas que me gusta que me acompañes todos los domingos a los partidos y que me lleves a las prácticas.
Quiero que sepas que te siento cerquita por todas esas cosas que hacés por mí.
Quiero que sepas que te quiero mucho.
Pero también quiero que sepas que hay cosas que no hago porque no sé hacerlas, no porque no quiera.
Porque soy un niño, papá.
Por eso me equivoco.
Porque soy un niño.
¿Sabés papá? No te enojes, pero… no me gusta que me grites desde el costado de la cancha.
Me da vergüenza que me digas lo que tengo que hacer delante de mis compañeros.
No me gusta que mi técnico escuche tus gritos.
El ya me dijo lo que tengo que hacer en el partido.
Tampoco me gusta que le grites al juez.
El juez no me hizo nada.
Y si me hubiera hecho algo…no lo insultes en mi nombre, porque yo no lo insultaría.
Quiero que todos mis compañeros jueguen, incluso los que saben menos que yo.
No me gusta que te enojes cuando me sacan para que entre otro.
Los que entran son mis amigos.
Esto es un juego papá, quiero divertirme.
¿De verdad vos sabías hacer todo lo que me pedís que yo haga?
¿De verdad vos le pegabas con las dos piernas?
¿De verdad eras tan buen jugador como me contás?
Yo sé que nunca me mentiste, así que quiero que recuerdes esas mañanas de domingo, cuando eras niño y trates de ponerte en mi lugar.
Yo se que me amás como a nadie, pero a veces tanto cariño lastima, papá.
Yo no quise errar el gol.
Yo quise hacerlo…pero no supe.
Ignacio…
¿Te acordás cuál es?
Mi amigo que hace natación.
Me contó que los padres no le gritan cuando nadan porque él no puede escuchar con las orejas abajo del agua.
A veces me gustaría jugar con las orejas abajo del agua.
Y me contó también que lo que dice el juez no se discute, que nadie le dice a un juez que lo está robando, y me contó que aplauden mucho al que llega último, y que nadie se puede mover del agua hasta que no llega el último nadador.
Y Joaquín -que juega al rugby- me contó que cuando terminan el segundo tiempo empieza el tercer tiempo y se juntan los dos cuadros y cantan y festejan. Dice que en el primer y en el segundo tiempo se preparan para ser jugadores de rugby y en el “tercer tiempo” para ser “hombres de rugby” y Fede que juega al básquetbol dice que…
No, yo no quiero cambiar de deporte, quiero jugar al fútbol, porque el fútbol es el mejor deporte que existe, papá.
Pero quiero tener el derecho a no ser campeón, el derecho a no tener que salvar a mi familia con un pase al exterior, el derecho a que no me griten mariquita si no devuelvo una patada, el derecho a no ser una futura estrella de la televisión, el derecho a que no le digan mujercita al compañero que llora en el partido.
Todavía somos niños, papá.
Quiero que recuerdes que nunca me preguntaste cual deporte quería practicar… es más ni siquiera me preguntaste si quería practicar algún deporte.
Me regalaste una pelota y una camiseta cuando apenas si sabía caminar y diste por entendido que me gustaba el fútbol… está bien, no te preocupes, claro que me gusta el fútbol, no le erraste papá, es el mejor deporte de todos.
Pero quiero que sepas que hay mañanas en que no tengo ganas de levantarme.
Quiero que sepas que a veces estoy cansado.
Quiero que sepas que no me han enseñado a hacer todo lo que saben hacer los grandes, no han tenido tiempo de enseñármelo.
Quiero que sepas que no soy un hombre chiquito, soy un niño jugando a un juego de niños.
Y por sobre todas las cosas… quiero seguir jugando al fútbol y que estés siempre a mi lado para llevarme a las canchas, hasta el día en que empiece a llevarte yo.
Porque a pesar de todo lo que te conté en la carta, el fútbol y vos, son dos de las mejores cosas que me han pasado.

Marciano Durán
Agosto 2006

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