GOOD BYE, GILBERTO

Hice fuerza como para mover una mano.

Intenté hablar pero no conseguí que me saliera ni siquiera un chiflido.

Quise sentarme en la cama… pero fue imposible.

Me di cuenta de que estaba en un hospital por los aparatos que colgaban sobre mi cabeza y por el olor inconfundible a alcohol y a medicamentos.

Escuché la voz de una enfermera que decía:

-¡Pobre, lleva dos años en coma! No sé para qué lo mantienen con vida. Deberíamos desconectarlo.

-¿Desconectarlo? ¡¡Estaban hablando de desenchufarme!! ¡¡¿A míííí?!! ¡Como si fuera un televisor! ¡Nooo… no lo harán!!

Concentré todas mis fuerzas en mi ojo derecho y traté de mover mi párpado….apreté mis músculos y mis tendones, mis venas y mis células…¡¡Lo logréééé!!…¡¡¡Hice una guiñada!!!

-¡¡Miráááá, está despertando!!- gritó una voz finita que perforó mis oídos

-¡¡¡Doctoooor, Gilberto está despertando, venga urgente por favor!!!- gritó otra voz que tampoco me resultó familiar.

Lo que sigue no es necesario que lo cuente, aparecieron médicos de todos lados, las enfermeras corrían por los pasillos, los timbres no dejaban de sonar y la gente llegaba desde las otras habitaciones a ver “al tipo que había resucitado”.

En unas horas estaba sentado en la cama, conversando con los doctores y enterándome de a poco de lo que me había pasado.

Alcancé a escuchar que decían que era mejor que no me enterara de algunas cosas, que podría hacerme mal, que el choque podría ser muy duro, que cualquier emoción fuerte podría llevarme otra vez al estado de coma. Pero no entendí por que decían eso.

Miré el diario que estaba aún sobre la mesa de luz: “23 de diciembre de 2003.”

¡¡ ¿Cuánto estuve durmiendo?!! Qué raro que no está mi esposa Mariquita. Seguro que todavía no ha de ser horario de visitas. No han de haber podido separarla de mi lado por todo este tiempo.

-¿Su esposa?- dijo una de las enfermeras- Su esposa se fue a casar por tercera vez. Se fue a casar con su ex socio.

-Pero…si nosotros ya estamos casados- le dije sin entender de qué me hablaba.

-A cazar. Mariquita se fue a cazar ciervos por tercera vez- aclaró el médico haciéndole señas raras a la enfermera.

-¿Ciervos? Pe-pe-pero…ella le tenía miedo a los cuernos- le expliqué sin dudar.

-Le perdió el miedo a los cuernos- me dijo el doctor.

-Uuuyyy, entonces podremos volver a la Reserva de Fauna, donde tengo un kiosquito.

-Difícil para Tauro- dijo la enfermera- por la fiebre Q.

-¿La qué?

-La fiebre cu…ando está enfermo puede subir, va tener que recuperarse del todo Gilberto- y me pidió que soltara el diario que tenía apretado en mi mano derecha.

-Déjeme leerlo un poquito. Mire doctor, se va Chilavert de Peñarol. Ahora sí va a mejorar mi cuadrito. Es imposible que Peñarol pueda caer más bajo, fíjese que estamos jugando muy mal, el otro día nos hicieron tres goles. ¡Qué vergüenza!

-Han pasado más del doble de vergüenza- dijo la enfermera, pero no entendí el chiste.

-Ahora nos toca jugar en México y en Bolivia por la Libertadores- le dije al médico

-Ya jugaron- contestó el doctor

-¿Cómo que ya jugamos?

-Sí. Ese diario que tiene en su mano tiene dos años.

-¡Ah, claaaaaaro! ¿Y ahora como nos está yendo en la Libertadores?

Y la enfermera casi sin pensar contestó -Como el cul…

-…minar. Como el culminar de un ciclo brillante- dijo el médico.

-¡Qué suerte! Ahora vamos a vender a Bueno y al Cebolla a Europa y arreglamos todos los problemas económicos y ya de paso los muchachos se van a lucir en la Eurocopa. ¿No sabe si a Danubio lo hemos goleado últimamente? Le tengo unas ganas a ese cuadrito…

-Lo bien que hace Gilberto- dijo la enfermera- yo también estoy loca de la vida con el fútbol.

-¿Ah sí? ¿Y por qué? ¿Usted de qué cuadro es?

-De Rocha- dijo la enfermera.

-Derrocha alegría porque no es de Nacional- interrumpió el médico que a esta altura me tenía mareado con tanta aclaración- Los bolsos están dando lástima.

-¡Ah!- le dije- pensé que era de Rocha. ¡Pobre! Ha de ser feo ser de Rocha, con ese cuadrito no le puede ganar ni a Lavalleja en el Campeonato del Este.

-¿Qué tiene en contra de Rocha?

-Nada, que en Rocha tendrían que dedicarse a ordeñar vacas, en lugar de jugar al fútbol… ¿De qué se ríe señorita?… A propósito doctor… ¿ya se sortearon las series del mundial de Alemania?

-Eeeh….seeee, se sortearon.

-¿Y con quién nos tocó?

-Con Galicia- dijo la enfermera

-¿Con quién?

-Con Galicia, porque España este año está representada por los gallegos- me dijo el doctor.

-¡Paaah! ¡Qué bronca han de tener los españoles, mirá que no poder jugar un mundial! ¡¡¡Qué brutos que son, dios mío!!! Carrasco ha de estar loco de la vida.

-Ah, no tenga dudas Gilberto.

-Estoy tratando de recordar qué fue lo que me pasó.

-Lo atropelló una mujer alcoholizada y lo hizo pomada.

-¡Aaah! ¡Es cierto! La mujer manejaba completamente borracha. Bueno, yo habré estado internado, por ella se ha de estar pudriendo en la cárcel. Ahora me acuerdo clarito, era muy parecida a esa enfermera que pasó recién.

-Sí. La largaron- dijo la enfermera

-¿Que quéééé?

-Que la largaron a trabajar sola, porque hace poco que está haciendo prácticas- dijo el doctor.

-Por la Ley de Cárceles- agregó la enfermera

-¿La qué?

-Loreley de Cáceres, que se llama Loreley de Cáceres­ esa enfermera- volvió a interrumpir el médico.

-¿Qué es eso que están pasando en la tele? ¿Por qué pasan a Tabaré Vázquez a cada rato si ni siquiera lo han proclamado para la fórmula presidencial? ¿Qué dice? ¿Por qué dicen “El Presidente Vázquez”?

-Por que volvió a Progreso.

-¡Ah, qué susto! Nosotros los colorados nos volvemos locos si esta gente llega al gobierno. A mí me daría algo. Fíjese que nosotros andamos en un 30 por ciento, recuerdo que antes del accidente yo estaba seguro de que ganábamos en primera vuelta. ¿Ganamos… no? ¿Sanguinetti es el presidente?

-Del Museo- dijo la enfermera.

-¿Del Museo?

-No. Le hablo al doctor. Del museo lo llamaron esta mañana, doctor, quieren que pase por allá.

-¿Tiene idea si Mujica sigue en la política, doctor?

-No. Es decir… él ya no es más diputado, ni senador.

-Ah! Menos mal. Yo sabía que a ese tipo con la pinta y la forma de hablar que tenía no lo iba a votar nadie.

-Y dígame, Gilberto…ahora cuando salga ¿a qué se va a dedicar?

-Y…voy a volver a lo mío. Yo trabajo en La Pasiva en Punta del Este, es un laburo bueno, usted va y siempre está todo ocupado.

-Ah sí- dijo la enfermera . Sobre todo ocupado. Y después cerraron.

-¿Qué cosa cerraron?

-La calle, cerraron Gorlero para poner más mesas- interrumpió el doctor que me tenía podrido con tantos gestos raros.

– Igual… si quiero puedo entrar en Uragua que tengo un amigo que me puede meter, yo trabajé mucho por la privatización del agua.

-Perdón Gilberto, pero… tengo una duda, usted no ha estado trabajando todo este tiempo ¿cómo piensa pagar la internación?

-¿Cuánto es?

-Son 90.000 pesos.

-¡Justo! Los ahorros que tengo guardados. Tengo 3.000 dólares a 30 pesos que está el dólar, me da justito ¿o subió?

-No… no subió…. no va a tener ningún problema. Le va a ir muy bien si dios quiere.

-Si Dios y Juan Pablo II quieren- le contesté y me preparé para disfrutar de las novedades de mi país.

Marciano Durán

2005 Diciembre

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