Inauguración Plaza Pablo Neruda en La Barra

Sr. Cónsul del país hermano de Chile, Sra. Consul Honoraria en Punta del Este, autoridades presentes, Selva y Miguel, amigos todos, no saben cuánto placer significa para este director de cultura estar acá y estar acá en este momento.
No se imaginan lo que valoro esta oportunidad de poder dirigirme a ustedes para hablarles de Pablo.
Claro que es impensable en esta mañana soleada de setiembre, en la cabecera del puente ondulado… es impensable imaginar esta mañana sin poesía.
Así que, con el riesgo de ser reiterativo, previsible y poco original, permítanme antes que nada compartir el poema que Pablo dedicara a este puente que allí vemos.
No sé cuántas veces hemos compartido estos versos mientras contemplamos el puente.
No sé si no estamos haciendo algo por primera vez en nuestras vidas.
Disfrutémoslo.
Es casi casi como escribirle a ella, y que ella nos mire y que ella nos escuche.
Que la contemplemos y que nos contemple.

Entre agua y aire brilla el Puente Curvo,
entre verde y azul las curvaturas
del cemento, dos senos y dos simas
con la unidad desnuda
de una mujer o de una fortaleza,
sostenida por letras de hormigón
que escriben en las páginas del río.
Entre la humanidad de las riberas
hoy ondula la fuerza de la línea,
la flexibilidad
a la dureza,
la obediencia impecable
del material severo.
Por eso, yo, poeta
de los puentes,
cantor de construcciones,
con orgullo
celebro
el atrio
de Maldonado, abierto
al paso pasajero,
a la unidad errante de la vida.
Lo canto,
porque no una pirámide
de obsidiana sangrienta
ni una vacía cúpula sin dioses,
ni un monumento inútil de guerreros
se acumuló sobre la luz del río,
sino este puente que hace honor al agua
ya que la ondulación de su grandeza
une dos soledades separadas
y no pretende ser sino un camino.

Ahora sí, me he sacado las ganas de leer a Pablo, justo acá, justo en este espacio, de tiempo y de lugar.
Aunque un mellizo haya nacido cuando Pablo ya no estaba.
Aunque ahora dos hermanos gemelos unan las orillas.
Aunque ahora Neruda hubiera tenido que hablar de
cuatro senos y cuatro simas
de dos mujeres o de dos fortalezas.
Y de estos puentes que no pretenden ser sino dos caminos.

Así que ya que estamos a pura poesía, a puro Neruda, permítanme compartir con ustedes los versos que definen al poeta, o mejor dicho, el poeta visto por él mismo.
Este es el Autorretrato de Neruda, creo que vale la pena leerlo:

Por mi parte, soy o creo ser duro de nariz,
mínimo de ojos, escaso de pelos
en la cabeza, creciente de abdomen,
largo de piernas, ancho de suelas,
amarillo de tez, generoso de amores,
imposible de cálculos,
confuso de palabras,
tierno de manos, lento de andar,
inoxidable de corazón,
aficionado a las estrellas, mareas,
maremotos, administrador de
escarabajos, caminante de arenas,
torpe de instituciones, chileno a perpetuidad,
amigo de mis amigos, mudo
de enemigos,
entrometido entre pájaros,
mal educado en casa,
tímido en los salones, arrepentido
sin objeto, horrendo administrador,
navegante de boca
y yerbatero de la tinta,
discreto entre los animales,
afortunado de nubarrones,
investigador en mercados, oscuro
en las bibliotecas,
melancólico en las cordilleras,
incansable en los bosques,
lentísimo de contestaciones,
ocurrente años después,
vulgar durante todo el año,
resplandeciente con mi
cuaderno, monumental de apetito,
tigre para dormir, sosegado
en la alegría, inspector del
cielo nocturno,
trabajador invisible,
desordenado, persistente, valiente
por necesidad, cobarde sin
pecado, soñoliento de vocación,
amable de mujeres,
activo por padecimiento,
poeta por maldición
y tonto de capirote.

Lo que tal vez Pablo nunca supo, lo que tal vez Pablo aún ignore es el papel que le tocó jugar a la hora de los amores ajenos.
Señores, señoras, yo pertenezco a la generación de uruguayos que enamoró a sus mujeres con la pluma de Neruda.
Yo soy uno de los miles y miles de uruguayos que recurrió a sus poemas para beneficio propio.
Yo soy uno de los tantos que impúdicamente tomó prestados versos, rimas y canciones con el único propósito de ganar corazones adolescentes.

Seguramente no pensabas Pablo al escribir, en lo utilitario de tu creación.

Pues estás a tiempo de enterarte, hoy 25 de setiembre del 2010: eres responsable de varios amores de esta parte sur de América del Sur y por consiguiente, de varias criaturas que corretean por este lugar.
Con la insolencia del caso, permíteme, contarte de otros autorretratos, los nuestros:

“Autorretrato de una generación de uruguayos que enamoró a sus mujeres con los versos de Neruda”

Por nuestra parte, somos o creemos ser,
mínimos de musas, escasos de letras
en los cuadernos, crecientes de amores.
Largos de sueños, anchos de ganas,
Amarillos de nostalgia, generosos de esperanzas,
imposibles de poemas,
confusos de rimas,
tiernos de sueños, lentos de lápices,
inolvidables del corazón.
Aficionados a tu pluma, poemas, maremotos,
administradores de cantos generales,
caminantes de canciones desesperadas.
Torpes de mensajes, uruguayos a ultranza,
amigos de Isla Negra,
mudos de odas elementales
Entrometidos entre chilenos,
bieneducados en tus letras,
tímidos cuando nos llegaba el amor de golpe,
navegantes entre cuerpos de mujeres,
blancas colinas y muslos blancos.
Afortunados de encontrarte,
cuando nos hemos sentido tristes
y la hemos sentido lejana.
Incansables en los bosques y vastedad de los pinos.
Lentísimos de propuestas poéticas.
Ocurrentes cuando ya era tarde,
Vulgares y sin poder escribir versos
aunque no fueran más tristes que otras noches.
Resplandecientes con tu letra,
confesando haber vivido,
Adelgazando palabras para que pudieran oírnos.
Inspectores de tus crepuscularios,
desordenados, preocupados cuando callabas
y nos dejabas como ausentes.
Amables –contigo- de mujeres,
Activos con nuestros pechos y con tus alas.
Poetas para escribir por ejemplo que la noche está estrellada
y tontos al perderte.
Dejame ahora que me calle con el silencio tuyo
y que te de las gracias en nombre de nosotros,
¡bah, en nombre de nuestras mujeres.

No puedo terminar acá, sin hablar de Chile.
No debo terminar acá, sin que Chile me duela.
No me interesa terminar acá, sin sufrir con Chile.
No consigo terminar acá, sin mencionar la mina.
Sin mencionar a los que aún esperan salir de las entrañas.
Y…la pucha!
Una vez más tendré que retornar a Pablo:

Al Canto General, el Maestro Huerta, de la mina “La Despreciada”

Cuando usted vaya al Norte, señor
vaya a la mina “La Despreciada.
y pregunte por el maestro Huerta
Desde lejos no verá nada,
sino los grises arenales
Luego verá las estructuras,
el andarivel, los desmontes.

Las fatigas, los sufrimientos
no se ven, están bajo tierra
moviéndose, rompiendo seres,

… Era picano el maestro Huerta.
Los picanos son los que rompen
el terreno hacia el desnivel,
cuando la veta se rebaja
500 metros abajo
con el agua hasta la cintura,
el picano, pica que pica.
No sale del infierno sino
cada cuarenta y ocho horas.

Nuestro saludo emocionado a los 33 picanos de Pablo a los que se le pasaron las 48 horas hace rato.
Nuestro saludo y nuestra esperanza redoblada de tenerlos arriba entre los chilenos… de tenerlos arriba entre nosotros.

Buenos días señores, buenos días señoras.
¡Salud Pablo!
Cuanta emoción al leerte, cuanta emoción al darme cuenta que a 37 años y dos días de tu muerte.. estás más vivo que nunca.

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