MATRIVORCIOS Y ALGO MAS

-Buen día señora. Usted es la mamá de Nicolás ¿verdad?

-Sí maestra, disculpe que llegué algo tarde, lo que pasa es que tuve que pedir en el trabajo para salir. ¿Pasó algo con Nico?

-Sí… Nicolás está teniendo una conducta difícil. Está violento, se pelea con sus compañeros. Está siempre tratando de llamar la atención. Raya los bancos y yo le digo enseguida: “¿Usted hace eso en su casa?” Y me contesta, siempre me contesta, madre.

-Buen día señora. Usted es la mamá de Nicolás ¿verdad?

-Sí maestra, disculpe que llegué algo tarde, lo que pasa es que tuve que pedir en el trabajo para salir. ¿Pasó algo con Nico?

-Sí… Nicolás está teniendo una conducta difícil. Está violento, se pelea con sus compañeros. Está siempre tratando de llamar la atención. Raya los bancos y yo le digo enseguida: “¿Usted hace eso en su casa?” Y me contesta, siempre me contesta, madre.

El otro día faltó una escuadra. Inmediatamente les dije: “Acá no se va nadie hasta que aparezca la escuadra”. Nadie se movía. Como siempre: apareció mágicamente abajo del banco de Nicolás.

-¿Usted me está insinuando que Nico es un ladrón?

-No madre, le estoy diciendo que la conducta de su hijo deja bastante que desear. A propósito ¿cómo es la relación de Nicolás con usted y con el padre?

-Bueno. Creo que el problema viene por ahí. ¿Usted sabe que la situación de Nico es distinta a la de casi todos los otros niños? Creo que a principio de año le comenté que mi marido y yo nos……

-…Sí, sí, sí. Y por eso mismo quería sugerirle que consiguiera apoyo externo. Me refiero a un psicólogo, madre.

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-Buen día, señora. Tome asiento por favor.

-Buen día. ¿Cómo tengo que decirle? ¿Doctor? ¿Psicólogo? ¿Siquiatra?

-Mi nombre es Eduardo, no soy ni doctor ni siquiatra pero dígame como le resulte más cómodo. ¿Ustedes son los papás de Nicolás, no es cierto?

-Sí señ…..sicol….eeehh… Eeeduardo. Eh… Nico está afuera esperando, como usted nos sugirió por teléfono. ¿Quiere que le digamos que pase?

-No… no. Conversemos un poquito nosotros primero. ¿Usted me decía que la maestra le dijo que la conducta de Nicolás no es buena, que pelea, que le gusta llamar la atención? ¿Ustedes están de acuerdo con la maestra de Nicolás?

-Sí… él está difícil, pero usted deberá entender. Nuestra conformación familiar no es como la del resto, se ve que él lo siente.

-Es posible… es cierto lo que usted dice, cuando uno pertenece a un grupo minoritario puede ser discriminado o por lo menos sentirse discriminado. ¿Cuántos niños en la clase están en la misma situación? Quiero decir, ¿cuántos padres de niños…?

-…Sí, le entiendo doctor, Nicolás y sólo dos niños más.

Claro… claro… entonces se entiende. Lo malo de todo esto es que los que pagan son los hijos. Las parejas no manejan estos temas de posibles consecuencias cuando se enamoran, cuando se casan, cuando se separan. ¿Ustedes se han preguntado cuántos niños ven a su papá una vez por semana? ¿Ustedes se han preguntado cuántos niños viven sólo con su mamá simplemente porque sus padres no se entendieron?

-¿Y qué debemos hacer doc… digo, psicólogo?

-Bien… busquemos soluciones. El caso de Nicolás es poco frecuente. ¡Es hijo de un hombre y una mujer que siguen casados! ¡Ustedes son pareja formal desde hace 18 años! Eso lo hace totalmente diferente. Pobre. ¡Cómo ha de sufrir!

-Sí doctor Eduardo, él dice que los papás de los compañeritos se pelean por sacarlos a pasear, que la mamá lo lleva al shopping, que el papá lo lleva al cine, la mamá a la playa, el papá a las maquinitas…

-….Sí, ya conozco estos casos. Seguramente los otros niños le gritan “Mariquita… Nicolás mariquita vive con su papá y su mamá, mariquita”.

-Sí… y peor todavía don psicólogo, los papás siempre les compran juguetes y regalos y las mamás les presentan nuevos hermanitos.

-Bien. Nicolás está en desigualdad de condiciones. Usted me dijo que sólo dos niños de la clase tienen los padres casados ¿verdad?

-Sólo dos, doctor.

-Bien, planteemos una estrategia de intervención… primero: debemos invitar a esos dos niños y a sus padres a integrarse al grupo Casados Anónimos, allí efectuaremos una terapia grupal con el fin de asumir colectivamente este problema.

Segundo… algunos consejos: discutan… discutan delante de él. Denle una esperanza. Que él sienta que es posible aún la separación. Que sepa lo que es una discusión fuerte, ¡no le quiten ese derecho! Acá les entrego un listado de palabras hirientes que pueden usar. Esta primera columna es para que la usen cuando Nicolás esté presente. Es mejor a la hora del almuerzo, con la tele apagada y con vuestro hijo atendiéndolos. Estas palabras han sido estudiadas convenientemente, nosotros en sicología lo llamamos “Referente Cercano de primer tipo”. Son vocablos fuertes con impronta cotidiana y en este caso animal. Por tratarse de animales están preparadas para niños de entre 6 y 12 años. Deben buscar una excusa creíble e insultarse con palabras como: Burro, Vaca, Yegua, Perra, Rata, Pajarón, Bagre, Zorra, Chancho, Carnero, Víbora etc. etc. Modulen, griten, que el chico no se pierda un solo insulto.

Esta otra lista que ustedes pueden leer acá -pero que yo prefiero no repetir- son para que las usen haciendo como que no saben que él está escuchando. Lo ideal es a la noche, apenas se acostó, uno de ustedes debe decir: “ahora que el niño está dormido, te voy a decir…” y ahí comienzan. Lleven este papelito, léanlo, miren que si no después se olvidan y se puede dar cuenta. Denle al niño esa esperanza, que tenga la posibilidad cierta de una pelea, de una separación, después habrá que ir agregando un poco más, pero lo importante es que no pierda la fantasía.

-Sí, él nos cuenta que el papá de Julianita tiene novia nueva y rubia, que la mamá de Javiercito le presentó una hermanito de 12 años súper divertido, que los papás de Josefina se pelean por llevárselo en las vacaciones de julio. Que la mamá de Rosarito tiene una casa nueva con el novio nuevo. ¡Y nosotros nada doctor, nosotros nada… nosotros no podemos ofrecerle nada doctor! ¿Qué podemos hacer?

-Bien… veamos… a usted señor ¿no le gusta ninguna chica en especial? ¿No le gustaría una salidita de fin de semana como cuando era soltero?

¿Qué piensan de una separación temporal? Digamos una semana, 15 días, a ver cómo resulta.

Deberían venir un par de veces por semana… quiero decir… debería usted -señora- venir, ….puedo tutearte… deberías venir… y hablando de animales… ¿puedo decirte gatita desde ahora? Vení… pasá al consultorio de atrás, ponete cómoda en el diván que ya te atiendo, gatita. Y vos… ¿por qué no venís la semana que viene y seguimos charlando?

Bueno… doctor, ¿cómo le digo? ¿doctor? ¿psicólogo? ¿Eduardo?

Potro, decime potro… carnero.

Bueno chau potro, chau gatita… ¡qué contento se va a poner Nico cuando se entere! ¡qué contento se va a poner!

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