Nosotros… los uruguayos

Dijeron que empezaban seis y media…

a las siete que vayamos está bien.

De la puntualidad inglesa… más bien nada.

Somos nosotros… los uruguayos.

De la alegría sambante y brasilera,

tal vez tengamos risas

y un poco de caderas movidas con desgano.

Un poco… cuánto, cuánto.

Del tano gritón algo nos queda,

del gallego metedor…alguna cosa

Del sensual francés… algún piropo,

del vasco… su porfía.

Del motor japonés, de cuentos increíbles de huelgas trabajadas,

solamente tenemos alguna media hora con desgano agregada.

El alemán adusto ni siquiera nos sale en algún velatorio,

ese serio y tristón con gestos de heladera,

ni siquiera aparece un domingo a la noche.

De la patria porteña y la férrea defensa que de ella realizan,

de endiosar a su gente , de eso… casi nada.

¡Qué va a ser un fenómeno si vive acá a la vuelta!

Somos nosotros… los uruguayos.

De las ruinas de Grecia tan de siglos cargadas

apenas si podemos presentar con modestia

la Colonia de calles de piedras que suspiran.

De la selva africana de frondosos pasillos

… las quebradas de cuervos, las orillas del Yí.

Del cantito chileno, afinado y dulzón

… solo algún riverense de cantar portuñol.

La local ciudadela desafiando a Alcalá.

Por la Torre de Pisa… la derecha vigía de pasado español.

Penitentes caídas por sonoras cascadas.

Piedras altas que de altas solo tienen su historia

Somos nosotros… los orientales.

Somos tan nosotros, que aun en el sitio más lejano,

en la cumbre más alta, en el pozo más hondo,

hay algo que delata la presencia yorugua.

Es que somos nosotros… se nos ven las hilachas.

Seguiremos partiendo el refuerzo de fiambre,

seguiremos cediendo una parte de él.

Es que somos nosotros… los que siempre tenemos

matemáticamente la chance necesaria,

para dar otro paso e intentar acceder

al lugar que hace tiempo ocupan los demás.

Es que somos nosotros… los que el lunes que viene

arrancamos la dieta o tiramos el pucho.

Los de bajo perfil, los que como bandera levantamos los mates.

Los de siesta estival, de veredas baldeadas,

de criolla viveza. Suavemente ondulados.

Es que somos nosotros… los del fainá del borde,

los del borde del mapa.

Los championes del mundo.

Somos nosotros… los uruguayos.

El medio y medio de roldós.

El medio mundo conventillo.

El medio tanque de la esquina.

El medio mundo mojarrero.

El medio horario de oficina.

El medio gris, medio celeste.

Somos nosotros… los uruguayos.

Típicos, tímidos, lógicos.

De místicos clásicos.

De vueltas olímpicas.

De francéscolis y espárragos.

De túnicas y clínicas.

De hipódromos y máspolis.

Los que de atrás llegamos,

los que de atrás y echando el resto complicamos.

Aunque después no alcance.

De a dos a Hungría y a Senegal de a tres.

como para demostrar que en caso de querer,

podemos asustar al más pintado.

Somos nosotros… los orientales.

Valientes e ilustrados, de santas semanas y de criollas vueltas

de Moglias dobles, de araca que viene la cana y te lleva.

De Alfredo, Daniel, de Braulio y de Pepe.

Haciendo llamadas de negra y de larga distancia.

Esperando la lluvia para hacer tortas fritas.

Somos nosotros… yoruguas.

Los que generosamente te dirán tuya héctor

aunque tengan ellos el gol de la vida.

Los de buenas noches y de noches buenas,

de mesas largas y memorias cortas.

Los de túnica y moña, que produce la envidia

de tanto americano.

Seremos nosotros… los uruguayos.

Los que de una vez por todas dejemos de esperar la Onda.

Seremos los uruguayos… o no seremos nada.

Los que no apostemos sólo al deseo de cada fin de año.

Y si no… ya no seremos.

Los que no nos bajemos en la próxima.

Los que no cantemos más ninguna retirada.

O ya no seremos mas.

Los que ya no pongamos los zapatos a los reyes.

Los que no esperemos más el cinco de oro salvador.

O no seremos nada.

Los que dejemos de esperar el tesoro de las Massilotti.

Seremos nosotros los uruguayos

Los que no saquemos el pie del acelerador

aunque de arriba digan que la vuelta ha finalizado.

Y si no… ya no seremos.

¿Ta?

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