OSCULOS JOVENES

Mire…yo creo que tiene que ver con tratar de no envejecer.

Supongo que ha de ser por eso que se nos ha dado por emplear palabras de nuestros gurises.

Más que nada cierto lenguaje y ciertos gestos adolescentes que usamos como si fueran nuestros.

Es como si nos negáramos a aceptar que hay costumbres que deberían ser exclusivamente de nuestros hijos… y punto.

Yo me di cuenta el día que le pedí permiso a mi mujer para ir a un Pijama Party con unas amigas. No sólo que no me dejó ir, sino que además me dijo cosas como “viejo verde”, “ridículo”, “negro reblandecido” y otros insultos de ese tipo.

No le pedí nunca más.

La crónica seleccionada se encuentra incluida en el segundo libro de Marciano Durán, “Marcianitis Crónica”

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