Palabras en la apertura del Festival de Cine de Punta del Este

Buenas noches a todas y a todos.
Bienvenidos al Cine.

Permítanme comenzar mi intervención con palabras del Sr Presidente de la República José Mujica, de hace poco menos de un año ante intelectuales compatriotas, cuando decía:

“Ustedes saben mejor que nadie que en el conocimiento y la cultura no sólo hay esfuerzo sino también placer. Dicen que la gente que trota por la rambla, llega un punto en el que entra en una especie de éxtasis donde ya no existe el cansancio y sólo le queda el placer. Creo que con el conocimiento y la cultura pasa lo mismo. Llega un punto donde estudiar, o investigar, o aprender, ya no es un esfuerzo y es puro disfrute. ¡Qué bueno sería que estos manjares estuvieran a disposición de mucha gente! Qué bueno sería, si en la canasta de la calidad de la vida que el Uruguay puede ofrecer a su gente, hubiera una buena cantidad de consumos intelectuales. No porque sea elegante sino porque es placentero. Porque se disfruta, con la misma intensidad con la que se puede disfrutar un plato de tallarines. ¡No hay una lista obligatoria de las cosas que nos hacen felices! Algunos pueden pensar que el mundo ideal es un lugar repleto de shopping centers. En ese mundo la gente es feliz porque todos pueden salir llenos de bolsas de ropa nueva y de cajas de electrodomésticos. No tengo nada contra esa visión, sólo digo que no es la única posible. Hablo de sociedades que han llegado a un nivel en el que su felicidad cotidiana se alimenta tanto de consumos materiales como intelectuales.” –decía nuestro presidente en el Palacio Legislativo en abril del año pasado.

Creo que este es el ámbito ideal para que repiquen una vez más las palabras de Pepe.
Porque están destinadas a aquellos (ustedes) que son capaces de entender estos conceptos, que viven en ellos, que se identifican con el goce del espíritu y creo que son ellos –ustedes- los que tienen la obligación moral e intelectual de trasladarlas a sus vecinos.
El cine como un disfrute, el cine como un derecho humano, el cine como un goce del alma, el cine dentro de la canasta de productos de primera necesidad.
Y con el cine otros placeres.
Soñamos con canastas con harinas y libros, quesos y grabados, azúcar y películas, panes y teatros, carnes y filarmónicas.
Y parece ser este un buen lugar y un buen momento para decirlo.
No la próxima convención de un partido político.

Este es el lugar.
Porque ustedes tiene la sensibilidad para entenderlo y para replantear algunas carreras que la humanidad ha resuelto correr en la adquisición de –solamente- algunos bienes.
Este es el momento porque anoche mismo llorábamos frente al televisor viendo pasar enormes casas flotando por la calles, con gente sobre sus techos, aviones y barcos convertidos en juguetes, niños a descontaminar y la sensación de horror solo por haber elegido vivir frente al mar.
Este es el momento porque antenoche mismo llorábamos frente al televisor asistiendo a las muertes inexplicables en los países árabes.

La pequeñez del ser humano, la fragilidad de las cosas materiales, la trascendencia del espíritu, parecen ser conceptos que fluyen por estos días.
Este es el momento y el lugar de reivindicar junto a Mujica el papel del conocimiento, de la cultura, de las manifestaciones artísticas.

“Aunque supiera que el mundo se desintegrará mañana, igual plantaría mi manzano.” decía no hace tanto tiempo Marthin Luther King.
Hemos resuelto plantar nuestros manzanos desde la Dirección de Cultura, desde el gobierno departamental, desde el gobierno nacional.
Apostamos al manzano que se viene, aun en las peores condiciones de labranza.
Y redoblamos nuestra propuesta del disfrute de los bienes culturales, de enriquecernos el alma, de ser mejores personas, de ser felices ante una manifestación cultural aunque el mundo tiemble y se contamine. Porque estamos convencidos que desde el cine, desde el arte, desde la cultura, desde el conocimiento llegarán los caminos para frenar temblores y enfrentamientos.
Porque como dice Dolina, la vida es miserable sin el arte, la filosofía, o la ciencia.

Los invito a disfrutar y a reflexionar por estos días.
Los invito a disfrutar ya no del cine, los invito a disfrutar del buen cine.
Hay una diferencia.
Mientras algunos modelos de cine se agotan y apuestan casi exclusivamente a la tecnología, y los refritos se reciclan en promocionados estrenos, y el 3D tunea y maquilla un modelo decadente… este decimocuarto Festival propone buen cine, propone disfrutar y reflexionar desde distintas vertientes.

Es nuestro compromiso elegir bien y distribuir mejor.
¿Por qué reclamarle al Estado responsabilidades a la hora de garantizar el acceso a la vivienda o a la salud y no hacerlo en estas instancias?

¿Porque no advertir la importancia del estado en estos eventos?

No es lo mismo pararse frente a la “Mujer llorando” de Picasso si no tenemos la formación o el entrenamiento que nos permita entenderla en toda su dimensión y complejidad.
Difícilmente sea tan placentero observarla desde el desconocimiento.

Difícilmente Dersu Uzala nos conmueva de la misma manera si estamos preparados para asistir a ella o no lo estamos.

Y no se trata de derechos culturales.
Todos tenemos derecho a disfrutar con una película de Kurosawa.
La gran interrogante es cómo hacer efectivos esos derechos.
Ese es el desafío.

Por esa misma razón, este decimocuarto Festival de Cine del Punta se transforma en la excusa justa para asumir el compromiso de llegar a distintos ámbitos de la sociedad (estudiantes, docentes, agremiaciones) apostando a la inclusión.
Con pases libres y pases jóvenes, repartidos en centros comunales, en la Oficina Joven, en centros educativos, en nuestra escuela de Arte, en los distintos agentes culturales de nuestro departamento.
Haciendo los esfuerzos necesarios para que esta propuesta sea difundida en los barrios, en las ciudades, a través de las pantallas itinerantes ubicadas en las plazas de los distintos municipios para que entren más ciudadanos en las butacas de este gran cine nacional.

Y el desafío trasciende a este Festival cuando nos proponemos año tras año el apoyo a los Festivales de Cine Judío, Piriápolis de Película, Rompan Límites- Malcine, etc, etc .

Porque esto no debe ser solo programación, invitados y ceremonias.
En el disfrute debe estar implícita la posibilidad de formación.
Porque tengo la sensación que solo una persona “entrenada” en la apreciación de cualquier expresión o veta cultural será capaz de producirla luego.
Para que termine siendo circular.
Promover y facilitar las expresiones culturales, como manera de entrenar a los que las crearán luego.

Estoy hablando de la instalación de la Licenciatura de Lenguajes y Medios audiovisuales en nuestro departamento. Gracias al convenio entre la Intendencia de Maldonado y la Universidad de la República a través del Instituto Escuela Nacional de Bellas Artes de la Facultad de Artes, en pocas semanas darán comienzo los cursos para los que se han inscripto ya más de un centenar de jóvenes.

Finalmente…parece pretensioso querer cambiar el mundo a partir de la cultura en Maldonado.
Suena raro, muy raro plantear que desde el 14 Festival de Cine de Punta del Este podamos transformar el planeta.
Lo sé.
No obstante permítanme finalizar con una fábula, es mucho más fácil de entender nuestro mensaje.

Se incendiaba la selva.
Miles de animales corrían en tropel tratando de salvarse.
Un picaflor volaba en dirección contraria….hacia la selva.
Unos minutos después volaba nuevamente en la misma dirección de los animales y al rato retornaba hacia la selva en llamas.
Los animales le gritaron.
El picaflor detuvo su vuelo y bajó.
“No podía hablar, tenía el pico lleno. Estoy yendo al arroyo a buscar agua, la cargo en el pico y la tiro sobre la selva”.- les dijo el pequeño pájaro.
–“¡Pajarraco tonto! Nunca vas a poder apagar ese incendio- dijo el elefante”
–Yo no quiero apagarlo, contestó el picaflor. Solo estoy haciendo mi parte.

Sigamos haciendo nuestra parte, en esta oportunidad desde una sala de cine.

Bienvenidos los que llegan.

¡Feliz Festival!

Ojalá el próximo domingo a esta misma hora, seamos –aunque mas no sea- un poquito mejores que hoy.
Gracias

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