Por qué quedé afuera del gabinete

Cinco domingos fui a la feria con un termo con la cara del Flaco.

La primera vez llevé un termo de un litro y a pesar de haberme quedado sin agua a las 10 de la mañana… al mediodía seguía paseando el termo.

En realidad yo paseaba la cara del Flaco. La ponía hacia delante, para que la vieran los que venían de frente.

Al domingo siguiente llevé un termo de litro y medio y ahí ya me dio para poner una calcomanía del Flaco y otra de Pérez Morad.

Al otro domingo conseguí un termo de esos que hay que apretarles un botón para cebar y que sólo se usan apoyados sobre la mesa. De tres litros. Le puse la cara del Flaco, la de Pérez Morad y la de Marita Araujo. Los brazos dormidos me quedaron.

La crónica seleccionada se encuentra incluida en el segundo libro de Marciano Durán, “Marcianitis Crónica”

CategoríasSin categoría

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *