TORONTO: A sala llena y a corazón repleto.

¡Cuánta emoción y cuánto afecto!
El viernes 5 de junio la cita fue en el Club Uruguay-Toronto y volvimos a vivir una noche de aquellas.
Nuestros compatriotas se juntaron en su hermosa sede ubicada en la zona de Jane y la Ruta 7 y desbordaron un amplio y coqueto salón que lucía una enorme cantidad de trofeos conquistados en distintas disciplinas deportivas.
Banderas y escudos de nuestro país completaban la escena.
Un centenar de uruguayos, algunos chilenos, un par de colombianos, una cubana y una argentina escucharon atentamente a los miembros de la Comisión de Cultura que rendían su homenaje a Mario Benedetti. Ana María Lema , Gabriela Otero recitando “No te salves” y René Funes fueron los encargados de abrir el fuego en una noche de literatura, homenajes, nostalgias y recuerdos.
Después el Consul General de Uruguay en Toronto Fernando Lopez Fabregat se dirigió a la concurrencia haciendo incapié en el trabajo de los organizadores de esta velada y en especial resaltando la tarea de Alberto Pintos, del Club Uruguay-Toronto, de Mano con Mano y de Ibiray.
No voló una mosca en el club mientras las imágenes de El Código Blanes aparecían en la pantalla gigante. Después compartimos “Desechando los desechable” y “Uruguayos incoherentes de America y el mundo” y a pedido de los asistentes leimos la “Extraña teoría de los nombres que llevamos los uruguayos”. El cierre fue con el poema “Nosotros” y lo que vino después fue un abrazo fraterno con cada unos de los asistentes, un emocionado encuentro donde recibimos regalos, homenajes, plaquetas, artesanías y por sobre todas las cosas el afecto de un grupo de compatriotas que nos emocionó hasta las lágrimas.
El cierre de una noche increible nos encontró diciendo:

“Y al despedirnos queremos contarles una pequeñísima historia personal.
Hemos salido al mundo a pelear con un escarbadientes.
De los chatos y sin puntas.
Nuestra formación no incluye estudios universitarios, ni talleres literarios, ni post grados.
Nuestra formación es la vieja y querida escuela pública y el viejo y querido liceo público del Uruguay.
Y no estamos levantando la bandera de la mediocridad.
Sabemos que en la formación está la razón de escribir. Que esta no debe ser receta.
Pero fue así y me parece que decirlo es hacer justicia con nuestra educación. Decir que de aquellas lluvias vinieron estos ríos desbordados. Hace dos años estamos recorriendo el mundo de la mano de nuestros libros que nacieron en la vieja escuela 4 y en la vieja escuela San Cono.
Y también es parte de nuestra historia, es parte de nuestro Uruguay, nuestra actividad actual.
Este escritor mediático es en realidad un ex-ferroviario, actual portero de un edificio en Punta del Este.
Y lo disfruta.
Y defiende esa opción que muchos no entienden.
La venta de servicios como una actividad digna que se da la mano con la literatura.
Pidiendo licencias llegamos a Egipto y a Alemania. A Italia y a Canadá. A Francia y a Nueva York.
Pueden comentárselo mañana a los canadienses:
Un portero de Punta del Este, que no terminó el liceo, anda presentando libros por el mundo.
Andá llevando al Uruguay.”

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