VERANO DEL 2050

-“Papi ¿Por qué todos dicen que este año que empieza va a ser bueno?”- preguntó Andreína desde su mecedora aérea.

-“Porque es el año 2050 y se cumplen 100 años de Maracaná, por eso muchos creen que tendremos mejor suerte”- contestó Ernesto que seguía conectado con Buenos Aires en su tactil-fono-visor.

El 2050 había llegado sin pena ni gloria, Punta del Este se aprontaba a recibir una nueva temporada de verano.

que cada año se iba acortando mas.

“-¿ Este año que día cae la temporada papi?-” repreguntó Andreína dejando el tecnolibro que escuchaba-leia sobre una mesita

-“Papi ¿Por qué todos dicen que este año que empieza va a ser bueno?”- preguntó Andreína desde su mecedora aérea.

-“Porque es el año 2050 y se cumplen 100 años de Maracaná, por eso muchos creen que tendremos mejor suerte”- contestó Ernesto que seguía conectado con Buenos Aires en su tactil-fono-visor.

El 2050 había llegado sin pena ni gloria, Punta del Este se aprontaba a recibir una nueva temporada de verano.

que cada año se iba acortando mas.

“-¿ Este año que día cae la temporada papi?-” repreguntó Andreína dejando el tecnolibro que escuchaba-leia sobre una mesita

-“Quince”- dijo Ernesto con naturalidad. -” Este año cae 15 de enero y ojalá todo salga bien”

-“¿Es cierto lo que cuentan los abuelos que antes las temporadas de verano duraban hasta 15 días? Yo no me lo imagino. No me entra en la cabeza.”

“-Si” dijo Ernesto con un dejo de nostalgia en su voz “cuando yo era muy niño alcancé a conocer una temporada de 22 días…fue realmente increíble”-.

Una lágrima recorrió mansamente la mejilla derecha de Ernesto.

Toda Punta del Este se aprontaba para el 15 de enero, todavía rondaba en la cabeza de los operadores aquel 13 de enero del 2043 que llovió toda la temporada.

Desde la presidencia de la República Oriental.com.uy del Uruguay se daban señales positivas. El primer mandatario Carlitos Batlle Lacalle había asegurado estabilidad para la moneda. Desde la Intendencia sucedía algo parecido: Minguito (como le dicen los íntimos) el bisnieto del nene repetía una y otra vez que la temporada no fracasaría porque la campaña publicitaria en Buenos Aires además de efectiva había sido transparente.

Tabita Vazquez (descendiente del otrora líder de izquierda) amenazaba con una marcha virtual de trabajadores por las carreteras de la Red de Redes en plena temporada y con retirarse de su cargo si no lo apoyaban.

Los días previos al 15 de enero fueron de mucho nerviosismo.

La “Liga de Ciberfomento de Punta del Este” finalizaba la evaluación de la temporada 2049 y preparaba el programa de actividades de la siguiente.

La prensa comenzaba a hablar de una buena temporada.

“Gatasader Negocios Interplanetarios” comunicaba un ritmo de alquileres realmente auspicioso. Tenía colocado el 45 por ciento de la oferta inmobiliaria en períodos no menores a 4 horas cada uno de ellos, anunciaba un alquiler de una casa en la Barra de 9 a 14 horas e incluso para envidia de los operadores inmobiliarios una chacra marítima desde las 8 de la mañana hasta la puesta del sol con un precio record para la temporada.

La hotelería no se quedaba atrás, el Conrad anunciaba lleno total hasta las16,30, los hoteles cuatro estrellas se aprontaban a recoger algunas migas que seguramente caerían.

La noche del 14 fue de mucho nerviosismo.

Los taximetristas enceraban sus aerotaxis desde agosto del año anterior y prendían los motores dos días antes para ir al aeropuerto Carlos Perciavalle ubicado junto a lo que fuera la Laguna del Sauce.

Los uniformes de las mucamas colgaban ansiosos desde hacía mucho tiempo en las perchas, esperando un cuerpo para tomar forma, los porteros y caseros se aprontaba a lucir sus mejores galas, los semáforos después de un año volvían a encenderse, Punta del Este -maquillada- aguardaba una vez mas en el altar a sus novios de siempre.

Ni Andreína, ni su padre, ni nadie podía dormir bien esa noche. Ernesto daba vueltas en la cama recordando los cuentos de su padre cuando los argentinos llegaban y tomaban apartamentos ¡¡por una semana!! .

Los uruguayos venían de un mal año. El Paco Casal Futbol Club (exselección uruguaya) había quedado afuera del mundial que a ellos mismo les tocaba organizar.

Los argentinos tenían sus problemas. Los Radicoliberales no habían podido terminar su mandato y los jusmenistas tomaban el poder apuntando al turismo interno.

Igualmente el optimismo reinaba en las calles de Punta del Este.

Todo comenzó como se había previsto. La Electro-Banda Municipal recibió en el aeropuerto a las seis de la mañana a los primeros vuelos que llegaban repletos. Los tamboriles y las mulatas en el puerto “Paez Vilaró” recibían a las embarcaciones en el shopping de la manzana 48, en los peajes controlados por el Ministerio de Obras Publicas (de España ) hermosos folletos eran entregados a los visitantes.

Como se suponía iba a acontecer, al ver que la temporada finalmente era buena, a las 10 y 30 los supermercados comenzaban a remarcar. A medida que se acercaba el mediodía los nervios por el recambio aumentaban. A las doce se comenzaban a ver los primeros autos cargados dejando los apartamentos y parecía que el recambio de la tarde sería bueno.

Pero nadie pudo creer lo que sucedió después.

El asombro fue general.

Los turistas asistían incrédulos a un espectáculo terrible.

Las autoridades locales no salían de su asombro.

Algo que nadie hubiera podido prever, (ni siquiera aquellos estudiosos de las temporadas, ni siquiera los técnicos mas especializados) estaba sucediendo: cerca del edificio Paz Marina, en la zona del Puerto, el sistema cloacal colapsó y una materia negruzca comenzó a inundar la península.

La temporada terminó a las 14 .30.

A la noche en televisores que nadie miraba en la vitrinas de los comercios cerrados, en una desierta y llorosa Punta del Este, Minguito y sus directores, en compañía de las autoridades de Futuragua explicaban a la población que lo sucedido era imposible de prever y que esta vez sí “tomaremos las medidas pertinentes para que nunca mas la caca nos corte una temporada brillante.”

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