VIDA DE PERROS

-“El agua ya está en el termo. ¿Pudiste dejar el auto cerca anoche?”-

La misma pregunta de mi mujer de los últimos 6 meses.

Todas las mañanas lo mismo, todas comenzaban con la misma terrible pregunta: “el auto…¿quedó cerca?”.

Sí, esta vez había quedado del lado de nuestra vereda, no iba ser tan difícil llegar hasta él.

En la ventana de la cocina se alcanzaban a ver un par de patas delanteras rompiendo el mosquitero: ya estaban acá.

Estaba claro que conocían perfectamente mis horarios y los horarios de los niños.

-“Llamá al trabajo y avisá que hoy llego en hora y después a la escuela y pedile que aguanten la manga unos minutos mas” le dije a Cristina mientras preparaba las antorchas.

-“El agua ya está en el termo. ¿Pudiste dejar el auto cerca anoche?”-

La misma pregunta de mi mujer de los últimos 6 meses.

Todas las mañanas lo mismo, todas comenzaban con la misma terrible pregunta: “el auto…¿quedó cerca?”.

Sí, esta vez había quedado del lado de nuestra vereda, no iba ser tan difícil llegar hasta él.

En la ventana de la cocina se alcanzaban a ver un par de patas delanteras rompiendo el mosquitero: ya estaban acá.

Estaba claro que conocían perfectamente mis horarios y los horarios de los niños.

-“Llamá al trabajo y avisá que hoy llego en hora y después a la escuela y pedile que aguanten la manga unos minutos mas” le dije a Cristina mientras preparaba las antorchas.

En el jardín del frente de la casa había por lo menos veinte de ellos, algunos acostados como si hubieran estado allí toda la noche, otros paseándose para un lado y otro casi sin levantar la cabeza.

-“¿Te acordás cuando nos poníamos túnicas papá?”- me dijo mi hijo menor con su carita inocente.

-“Si…me acuerdo, era cuando la gente salía a los patios a colgar la ropa, ahora son otros tiempos Marcos, son otros tiempos. Tal vez algún día vuelvan a tener sentido las túnicas, las pelotas y las cometas, por lo pronto si se portan bien, el domingo podrán salir en la bici-jaula que les dejó Papa Noel y pueden llevar adentro a Colita”

Le pedí a mi mujer que se asegurara que estuviera todo cerrado, llevé la lista de las cosas a comprar en el super, prendí las antorchas en la estufa a leña , tomé una yo, le di una a cada uno de los gurises, abrimos con mucho cuidado la puerta del costado mientras mi mujer los distraía por la del frente. Como todas las mañanas corrimos hasta el auto a la vez que 30 o 40 perros intentaban acercarse mostrando sus colmillos y ladrando desesperadamente.

Conseguimos entrar al auto, como todos los días dejamos las antorchas prendidas para que se consumieran junto al cordón de la vereda y salimos rodeados por decenas de perros que se iban agregando desde todas las casas del barrio.

Pasamos a buscar a un par de compañeros de mis hijos. Como pudieron subieron a nuestro auto mientras sus padres se defendían con sus antorchas y sus palos. Sobre el eucalipto de la esquina alcancé a ver al Dr Zubiría y su esposa esperando un mejor momento para bajar, arriba de la acacia de la placita vi a Cristaldo, el maestro de quinto, a Don Ciriaco y al gato del kiosquero, mas allá subido un álamo una señora de vestido largo y el repartidor de pizzas.

Puse la radio local, el informativista estaba dando el parte de las ocho. “Atención a los automovilistas que circulan hacia el centro de Maldonado, no tomar Camino a la Laguna, hay una jauría importante no menor a 80 perros comandada por el conocido Batuque. Han cortado el Camino a la Laguna a la altura de la parada 30. Asimismo en Avda Córdoba cerca de la rotonda de los Bomberos un grupo de mas de doscientos perros al mando de la “Negra Tula” han tomado toda la zona. El BPS comunica que no se efectuarán pagos de jubilaciones en la jornada de hoy y hasta tanto esta jauría se traslade a otro barrio. Asimismo se informa que se suspendió por cuarta vez el encuentro que debía disputar Deportivo Maldonado en el Campus Municipal, que sigue rodeado al día de hoy”

-“Papi¿ dijo algo de la escuela Uno?”- preguntó Marcos con cierta expectativa. –“No mi amor, creo que si no pasamos por la Plaza de la Torre del Vigía que está tomada desde hace un mes, podremos llegar sin inconvenientes.”-

De lejos alcancé a ver la cola de autos que se iban colocando de a uno frente a la manga. Igual que en el estadio, una manga gigante permitía el paso de los niños desde los autos y los ómnibus hasta el interior de la escuela.

-“Hoy se van con el papá de Guido, esperen hasta que llegue, yo tengo una citación en el Juzgado y no podré venir a buscarlos”- dije besándolos en la mejilla dudando si los volvería a ver.

Desde el trabajo llamé a Cristina, me contó que habían roto una de las ventanas pero que estaba tranquila , que las rejas no permitirían que ingresara ninguno. Sí pudo ver otra vez a Sultán, era el tercer día consecutivo que se asomaba por el vidrio del living, …-“como buscándote”- dijo Cristina sollozando -“te están buscando Gustavo…”-

Ya lo sabían. No debí pegarle aquella patada al Chihuahua en la rambla.

En el centro no fue fácil circular, en la calle Sarandi una jauría al frente de Balú había realizado un piquete en la esquina con Ituzaingó. Las cubiertas prendidas fuego me obligaron a retroceder marcha atrás.

En el juzgado no me fue tan mal, fui procesado sin prisión y pagué una multa de 2.000 pesos a la vez que me hicieron firmar un documento por el cual juraba que nunca mas le pegaría a un perro.

Cuando volví a casa, rodeado de ladridos, prendí la radio para distraerme.

Informaban que un peligroso doberman había sido atropellado por un camión y que finalmente Púa confirmaba que Fonseca se iba a Japón.

Y bueno….un perro menos.

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