VIEJOS SON LOS TRAPOS… (y viceversa).

Que la vejez nos agarre de golpe como si no supiéramos que algún día iba a llegar nos convierte -por lo menos- en estúpidos.

Hablo en general de los terrícolas y en particular de los terrícolas de las últimas décadas.

Somos como una generación de idiotas manejando entre todos un planeta y a punto de chocarlo.

Convengamos que la solidaridad no es nuestra característica, pero bueno….ya que sabemos que alguna vez vamos a ser viejos, deberíamos preparar mejor nuestro destino.

La crónica seleccionada se encuentra incluida en el segundo libro de Marciano Durán, “Marcianitis Crónica”

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