Y ahora…¿quién podrá defendernos?

Al principio nadie lo notó.

Una encuestadora dio la voz de alerta pero pocos le creyeron.

Los colorados seguían teniendo mucha prensa y las continuas apariciones públicas de sus dirigentes no parecían confirmar los dichos de Aguiar.

Cuando fueron a confeccionar las listas para las elecciones, notaron que algo había de cierto. La primera asombrada fue la secretaria del partido que no podía creer que no le alcanzaran los nombres para llenar la columna de suplentes. La segunda señal de alerta apareció en un acto en Fray Bentos previo a las internas; el candidato a la presidencia que tenía que hablar se negaba a subir al escenario porque se quedaba sin público -“Si subo a hablar no queda nadie para escucharme”- repetía confundido y colorado. Cuando presentaron a los oradores y a los candidatos nacionales y departamentales notaron (con cierto nerviosismo) que sobre el escenario había doce personas y abajo, en la plaza , solamente tres. Así fue que el candidato se negó a subir y les habló desde abajo a los que estaban arriba: -“Nosotros los colorados no vamos a deval…perdón… Yo, el colorado no voy a devaluar”- les dijo emocionado mientras arriba del escenario los doce (contando al locutor y al de la garrapiñada) agitaban banderas y tiraban papel picado hacia abajo, mientras el propio candidato comenzaba con los conocidos cánticos: “Y ya lo viooo, y ya lo vioooo, el presidente seré yooo”

La crónica seleccionada se encuentra incluida en el segundo libro de Marciano Durán, “Marcianitis Crónica”

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