YO CORRI LA SAN FERNANDO

Tempranito nomás me preparé la ropa.

Championes con aire -de esos que te hacen rebotar- shorcito con tajo al costado, musculosa de marca y el número puesto con nodrizas en el pecho: 1717.

Vincha finita, muñequera verde limón, reloj con cronómetro y lentes de sol aerodinámicos atados con cadenita.

Me fui hasta el espejo más grande de casa.

Casi no me conocí, porque llegué caminando ya vestido.

A veces me visto de a poco, parado frente al espejo; pero esta vez aparecí de golpe y me impresioné. Pensé que era otra persona. Así…tan deportivo.

La crónica seleccionada se encuentra incluida en el segundo libro de Marciano Durán, “Marcianitis Crónica”

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